martes, 30 de mayo de 2017

Centauros alados

Centauros

Estoy seguro que cuando esta pesadilla termine, aquéllos que cayeron bajo las balas asesinas de Policías, Guardias Nacionales o Colectivos armados, estarán desde el cielo, cual centauros alados, con escudo y lanza en ristre, vigilantes para que en Venezuela nunca más se repita esta desgracia
Los he observado en las marchas opositoras. Andan en grupos de 6 a 8 jóvenes. Sus edades oscilan entre los 14 a 24 años aproximadamente. Se entremezclan muchachos y muchachas y es posible distinguirlos por la delicadeza con el cual las féminas lucen sus atuendos de guerreras espartanas. Definitivamente las venezolanas, hasta en los trances más enconados, no pierden la prestancia que da cuidar la armonía de sus encantos. Todos transmiten energía, entusiasmo, convicción de que están en el lado correcto de la historia y sobretodo la sensación de que este país es de ellos y que es su deber defenderlo.

Con un andar ligero atraviesan en fila india la multitud ante el aplauso y los vítores de los marchistas. ¡Valientes!, ¡valientes!, es lo que se escucha a su paso. La vestimenta los hace distinguir del resto. Desde lo lejos se ven llegar con el rostro cubierto con una pañoleta colorida o una franela hábilmente enrollada cual turbante de beduino del desierto. Llevan un casco de motorizado o de ciclista para amortiguar la lluvia de bombas lacrimógenas, y sobre el cuello, la máscara antigás para evitar la asfixia. Sobre este aditamento es curioso observar que usan de variados modelos, desde las más sofisticadas disponibles en el mercado, hasta las de factura artesanal hecha con botellas plásticas de refresco, con rellenos de algodón y tapas ahuecadas para poder respirar. Esto sin dejar de mencionar el aditamento más importante: el escudo.

El escudo se ha convertido en un símbolo de lucha y de creatividad artística. Los he visto de diferentes formas y materiales, los hay de madera gruesa, de cartón piedra y de metal. Los pintan con el tricolor nacional o con el emblema usado por los cruzados del siglo XI, a algunos les colocan mensajes políticos, a otros alguna figura escatológica y hasta se pueden divisar unos pocos con mensajes tiernos, como aquél que vi en uno con el que se cubría una jovencita en Altamira: “Amor es, no tener que pedir permiso para ser libre”. El uso de estos artefactos de defensa los ha llevado a las páginas de los diarios más famosos del mundo y a tener presencia permanente en las redes. Queda para la Historia la foto donde cual guerreros comandados por Leónidas en la guerra contra los persas de Jerjés en el paso de las Termópilas, se guarecen bajo sus escudos ante las bombas lacrimógenas lanzadas por la Guardia Nacional.

Los llaman Guerreros de Franela, no estoy seguro del origen de ese distintivo, quizás se halla escogido por ser este el atuendo preferido para taparse el rostro. Sin embargo, el gobierno los llama de otros modos. Los califican de “violentos”, “infiltrados”, “alzados en armas”, “vendepatria”, “conspiradores”, “vendidos al imperio”, “terroristas” o cualquier otro calificativo que los coloque en la esfera del delito para justificar el ensañamiento con el que han sido reprimidos. Igual los llamó Morales en la Batalla de La Victoria en 1814, igual los llamó Gómez en 1926, igual los llamó Pérez Jiménez en 1957. Al parecer el Presiente Maduro no aprende de la Historia. Valdría la pena recordarle una de las sentencias más famosas del Ilustre Americano Antonio Guzmán Blanco “el que se mete con muchachos está irremediablemente perdido”.

Hoy día en Venezuela decir que esos muchachos son el futuro del país está definitivamente fuera de contexto. La fuerza de las circunstancias los ha convertido en el mejor presente que tiene Venezuela. Sobre sus hombros ha descansado la resistencia en la calle contra el régimen bananero de Nicolás Maduro y la cúpula militar que lo sostiene. A su temprana edad han asumido la responsabilidad de liberar a su país a pesar de los sacrificios que tal tarea ha implicado. Muchos de estos valientes han sido sometidos a torturas, vejámenes, juicios ilegales y violaciones de sus derechos humanos. Otros han ofrendado sus vidas en la lucha por la libertad, es el precio más alto que han tenido que pagar. Pero cada vez que cae uno, salen cientos a ocupar su lugar. Venezuela puede sentirse orgullosa de estos guerreros. Su gesta quedará en la memoria de la nuestra y de las próximas generaciones. Estoy seguro que cuando esta pesadilla termine, aquéllos que cayeron bajo las balas asesinas de Policías, Guardias Nacionales o Colectivos armados, estarán desde el cielo, cual centauros alados, con escudo y lanza en ristre, vigilantes para que en Venezuela nunca más se repita esta desgracia.

lunes, 15 de mayo de 2017

Estatuas y Botas Militares

Estatua de Chávez quemada Pariaguán

Hablando de estatuas efímeras, en el caso venezolano tuvimos las estatuas de Antonio Guzmán Blanco y ahora las de Hugo Chávez
En el mundo hay estatuas emblemáticas, son aquéllas que han sobrevivido a los embates del tiempo y hasta a la indiferencia de algún sector de la humanidad. Son estatuas que aunque tienen cientos o miles de años, no dejan de seguir erguidas e imponentes ante la admiración de todos. Cuántas generaciones se han quedado boquiabiertas ante la Gran Esfinge de Giza o la estatua de Ramsés II en El Cairo. Son miles de años resistiendo a las inclemencias del tiempo y de los depredadores. Ni hablar del David de Miguel Ángel, una mezcla de belleza y ternura varonil o la Estatua de la Libertad, esa dama que desde el siglo XIX ha recibido a los inmigrantes que construyeron a los Estados Unidos a fuerza de trabajo y disciplina.
Hay estatuas que por sí solas compensan la costosa inversión de un viaje. Son famosas las peregrinaciones para observar al Cristo Redentor en Sao Paolo, Brasil, o al Señor Shiva de el Har-ki-Paur en la India, ambos monumentos, expresiones de culturas diferenciadas, han convocado a millones de turistas de todas partes del mundo. No importa la religión que se profese, son obras que invitan a reflexionar sobre la humanidad y su historia. También están aquellas que evocan las hazañas de quienes representan, como la de Pedro El Grande en Moscú, la de Gengis Khan, la estatua ecuestre más grande del mundo (40mts) situada en la orilla del río Tuul en Tsonjin Boldog, a 54 km al este de la capital de Mongolia, o la de Abraham Lincoln en Washington. Todas ellas evocan personajes que trascienden las posiciones morales, políticas o religiosas que podamos tener sobre su actuación en este mundo. Finalmente son maravillas que se han convertido en reliquias y testimonio incólume de lo que es capaz de hacer el hombre. La mano del artista le hace ocupar un lugar en la Historia a través de la piedra, el mármol o el bronce.
Estas obras contrastan con las efímeras estatuas mandadas a erigir en vida por los mismos representados. Es el caso de los monumentos en honor a Antonio Guzmán Blanco en Venezuela, Saddam Husseim en Irak, Hitler en Alemania, Gadafi en Libia o Trujillo en República Dominicana. Algún lector avispado me corregiría en este momento. Seguramente me increparía que esos mismos caprichos de transcendencia lo tuvieron los emperadores romanos o los faraones egipcios y perviven en el tiempo. Es cierto, fueron monumentos levantados en vida por los primeros narcisos de la Historia, la diferencia es que no fueron derrumbadas a su muerte porque de alguna manera hubo un reconocimiento de sus aportes en la construcción de la civilización respectiva. En el caso del lejano oriente hay que destacar que de esa civilización gobernada por faraones crueles y endiosados se irradió al resto del mundo la escritura, la matemática, el riego, la alquimia, la ingeniería, el vidrio, entre otras invenciones. Los romanos por su parte legaron al mundo el Derecho, el concepto de República, la arquitectura, el calendario juliano, la política, el arte militar, la escultura, la pintura, además de un arte culinario todavía apreciado.
Hablando de estatuas efímeras, en el caso venezolano tuvimos las estatuas de Antonio Guzmán Blanco y ahora las de Hugo Chávez. Al momento de escribir este artículo tengo conocimiento de que gente del pueblo han derribado por lo menos dos, en realidad una estatua y un busto. Hay una tercera en la isla de Margarita que no ha sido derribada, quizás porque está en custodia día y noche por efectivos de la Guardia Nacional. ¿El mérito de este personaje para merecer tal reconocimiento?, haber convertido a Venezuela en un país cuyos habitantes comen de la basura, no gozan del derecho a elegir sus gobernantes y caen asesinados en las calles en manos del hampa, o de los aparatos represivos y colectivos armados progobierno. Ese ha sido el legado de Chávez, morir de hambre o en manos de la violencia. Por cierto, revisando las fotos de la estatua de Chávez derribada por los habitantes de la Villa del Rosario en el Zulia, me percato que lo único que quedó en el pedestal fueron las botas militares. Claro símbolo de lo que azota hoy a Venezuela

lunes, 1 de mayo de 2017

Refrito oportuno

Mamá de las  Marcha

Son tantos los temas que la mente se satura y cuesta decidir. Estaba en esas cuando recordé un artículo que había escrito a propósito de la marcha organizada con motivo del primero de mayo del año 2009, reprimida ferozmente por el gobierno de Hugo Chávez
No acostumbro cumplir mi compromiso con el periódico escribiendo refritos publicados en ediciones anteriores. Cuando he tenido ausencia de musa, recurro a mi fuente inagotable de temas: la calle. Con sólo caminar unos pasos y sumergirme en “las catacumbas del pueblo” (Chávez’s Song, dixit), se prenden los bombillos de la creatividad; y las neuronas, en una incontrolable sinapsis, comienzan a disparar ideas como para ponerse a escribir horas sobre este desafortunado experimento social llamado Socialismo del Siglo XXI. 

En esta oportunidad no iba a ser diferente. Desde el 19 de abril hasta hoy, periodistas, opinadores, analistas, sociólogos, habladores de pistoladas, psicólogos, politólogos, columnistas, predicadores, constitucionalistas y adivinos, han compartido sus puntos de vista acerca de la terrible situación nacional a través de cualquier medio de comunicación disponible. El ciberespacio, por ejemplo, se ha visto atiborrado de estos sesudos análisis. El patrón de recurrencia que hemos encontrado se resume en dos tipos de intervenciones; la primera explicando lo que pasará en las próximas horas; y la segunda, explicando porque no ocurrió la predicción que con tanta seguridad habían anunciado en la primera. 

Pero voy a serles sincero, el ambiente que se respira en el país no es como para escribir crónicas guasonsitas como las que acostumbro a enviar al diario. En el país hay mucha tristeza, luto, indignación, horror, impotencia, rabia y sentimiento generalizado de rechazo a un gobierno que reprime de manera brutal las ansias de libertad de su pueblo. Un gobierno que se ha quedado solo y que se sostiene sobre los siniestros hombros de una cúpula militar corrupta y represiva, y sobre los de una fuerza paramilitar conformada por malandrines con cerebro reptil enceguecidos por el resentimiento, la ignorancia y el poder ilusorio que da el usar un arma contra gente indefensa, ante la vista complaciente de los cuerpos policiales. 

Pero no debía dejar esta columna vacía. El deber llama. Debía decidir sobre qué escribir. Son tantos los temas que la mente se satura y cuesta decidir. Estaba en esas cuando recordé un artículo que había escrito a propósito de la marcha organizada con motivo del primero de mayo del año 2009, reprimida ferozmente por el gobierno de Hugo Chávez. Y fíjense para el momento en que se publicará este artículo será uno de mayo, que coincidencia. Este año, al igual que en el 2009, la oposición democrática organiza una marcha para decirle al mundo que nos estamos muriendo por la falta de comida y elecciones. Es esperable que, cómo en aquel año, se reprima esta manifestación popular y pacífica. Cualquier parecido con los sucesos de hoy no es mera coincidencia, es una política del gobierno. El artículo trata sobre una carta que un GNB envía al Presidente de la República, veamos.

“Mi querido y amado líder, le escribo este parte de guerra para dar cuenta del éxito de la Operación Gas del Bueno, desplegada el 1º de Mayo, fecha que usted decretó desde sus días de bisoño visionario allá en Sabaneta, como día del trabajador socialista, en respuesta preclara al día del trabajador oligarca, cuya fecha no quiero ni acordarme por respeto a usted y a los becarios de las misiones. Como jefe de las fuerzas a su servicio es mi deber mantenerlo informado de los resultados de nuestra gesta contra los antipatriotas que quieren verlo entregar la presidencia derrotado por los votos. ¡No votarán! Voy de informe.

Eran las 11:00 am cuando los 600 valientes efectivos ya estaban apostados en la avenida Universidad esperando a los conspiradores. Muchos de ellos estaban de lo más alegres luciendo sus novísimas armas antimotines que usted generosamente compró para la tranquilidad del gobierno nacional, de jorgito y de la nueva jefa cuyo nombre me lo dijeron esta mañana pero con tanto agite ya se me olvidó. Nota aparte los uniformes modelo robocop, le aseguro que los muchachos durmieron con ellos puestos, se veían tan guapos y varoniles, que qué le cuento. A las 12:00 del mediodía comenzaron a llegar los traidores pitiyanquis. Nos pusimos alerta. Avanzaban en cantidad importante, la cual no específico para no molestarle. 

Mientras se acercaban advertimos, gracias a nuestro comando de inteligencia graduado en la Misión Robinson II, que esta vez sí venían con todo para tumbarlo. Al frente divisamos más de cien personas mayores de 70 años. Por supuesto, hubo nerviosismo y nos pusimos en posición de combate. Usted sabe que estas viejitas y viejitos son los más peligrosos pues esa experiencia no se compara con la de nuestros inexpertos funcionarios. 

Por fortuna contábamos con bombas mostaza (gracias, de nuevo), rolos, escopetas de perdigones, el apoyo de la Guardia Nacional y de los muchachos del partido. Sin este pertrecho hubiésemos sucumbido indefensos ante tanto grito y miradas de rabia, sin contar las peligrosísimas banderas que portaban.

Dimos muestras, mi querido y amado líder, de patriotismo y valentía. Lástima que no pudo ver con sus propios ojos a estas viejitas y viejitos morder el polvo ante la actuación temeraria de los muchachos. Estos se acercaron peligrosamente, arriesgando su vida, logrando rociar el gas verdoso (hoy lo estrenamos, de nuevo gracias) a menos de un metro de esos ancianos facinerosos.
Al final, luego de una cruenta y desigual batalla, logramos despejar la zona. La revolución se salvó una vez más. Sin embargo es mi deber incorporar en este informe un mensaje que le envía con mucho respeto el sargento López: si le puede activar el seguro médico porque su mamá está hospitalizada: ¡fue una de las viejitas que marcharon hoy!”.

Como pudieron ver, se trata de un refrito oportuno.

lunes, 17 de abril de 2017

En San Félix, si hay huevos

Lanza huevos en San Felix

Para los años venideros lo recordaremos como el día en que un país escuchó la primera campanada de su perdición e hizo caso omiso de ella, pero también recordaremos que una fecha como esa, pero en 2017, el pueblo de San Félix demostró que si tenía huevos
Este 11 de abril fue muy diferente a los últimos 15 que los chavistas han celebrado desde el año 2002. Este año no se vieron enormes marchas alegóricas a tan cara fecha, siempre usada como estrategia comunicacional para levantar los ánimos de los camaradas. Definitivamente ya no hay tanto entusiasmo como en otros años. Quizás la ausencia de Hugo tenga que ver con eso, pero también la indignación por la escasez, la inseguridad, el hambre, la represión y la alta inflación. El pueblo ya asocia esta tragedia de vida que estamos viviendo, con el modelo del socialismo del Siglo XXI, por lo demás inviable y comprobadamente fracasado que nos han querido imponer desde Miraflores.

Recuerdo las celebraciones en años anteriores, inclusive cuando el Galáctico estaba vivo. Con su particular manera de meter cobas, el ahora difunto se dirigía a la nación en cadena nacional para comentar aquellos confusos sucesos y aprovechar para agregarle un episodio más, no contado el año anterior. Todos recordamos como cada 11 de abril el cuento se alargaba con nuevos hechos donde, por supuesto, el Alazán de Sabaneta era el Héroe que “resistió con valentía y por amor a su pueblo” a los perversos que lo querían asesinar y desalojar del Poder.

Si algún acucioso periodista o historiador se propusiera reconstruir los sucesos del 11 de abril de 2002 a partir de las versiones año a año dadas por Chávez, tendría que concluir que ese día no tuvo 24 sino 172 horas por tanto que dijo que hizo, en tan poco tiempo. Ahora bien, nunca entendí por qué, desde el mismo 2002, no les contó a los venezolanos la historia completa de lo que le sucedió ese día. Utilizó la técnica de las telenovelas, es decir, fue una historia contada por partes, cada capítulo se transmitía de año en año. Cada vez que se cumplía un aniversario de su entrega a los oficiales del Ejército y a la sotana de Monseñor Baltasar Porras, perdón, del Golpe de Estado, nos daba en estreno un episodio de esa suerte de novela mexicana conocida como el 11A.

Como suele pasarle a toda novela interminable, perdió audiencia. Además el que la contaba no está y los que están no saben contarla. Esa creatividad ilimitada que sirvió para mantener en vilo a la audiencia por tantos años no la tienen los nuevos libretistas. Aquel era el escritor, el guionista y el actor, además el libreto estaba basado en “su historia real”. Los de ahora son actores con apuntador y telepromter, con libretos escritos en Cuba y no por Delia Fiallo precisamente. Así que la diferencia es del cielo a la tierra. La gente quiere cambiar de canal, ya no soporte actores de segunda y hasta de tercera. Es como una adaptación cinematográfica de Doña Bárbara hecha por bolivianos, o como escuchar el Alma Llanera cantada por hindúes. Se acabo la magia.

Este año el 11A los agarró con el Santo de espaldas. Los venezolanos perdieron el miedo y están en las calles procurándose un futuro mejor. Y los que no están en las calles, apagaron sus radios y televisores para poder enterarse de lo que está pasando en el país. Este 11A se respira otro ambiente, el de las bombas lacrimógenas contra un pueblo que ha dicho ¡Basta!, y está decidido a cambiar su destino. Este puede ser el último 11A que se celebre como fecha patria. Para los años venideros lo recordaremos como el día en que un país escuchó la primera campanada de su perdición e hizo caso omiso de ella, pero también recordaremos que una fecha como esa, pero en 2017, el pueblo de San Félix demostró que si tenía huevos.

lunes, 3 de abril de 2017

Los nuevos oficios de la revolución

Mineros de la inmundicia

Un paseo por Caracas nos revelará cuantos nuevos oficios han aparecido gracias a esta descomunal torta llamada socialismo del siglo XXI. Por ejemplo, asómese al Guaire y observará a un nuevo gremio en acción: los llamados Mineros de la inmundicia
Recuerdo cuando a finales de los 90, estando en un Congreso de Pedagogía en La Habana, descubrí uno de los logros más tangibles de ese experimento social que va para sus 58 años. No, amigo lector, no me refiero a los triunfos deportivos, ni a la supuesta superación del analfabetismo, ni siquiera a las estadísticas de presos políticos, ni a la capacidad infinita para hacer que miles de cubanos arriesguen su vida buscando la luz al final del túnel en las costas de Florida. Mi descubrimiento iba más allá de la parafernalia propagandística, de lo expuesto a través de cifras amañadas o no, inclusive más allá de lo que colocan en la vitrina internacional para ganar adeptos en el mundo entero. Por supuesto, ese hallazgo no fue producto de visitas guiadas, ni de los programas recreativos organizados en el marco del evento, ni por la revisión de los dos pasquines que regalan en la isla. Más bien fue producto de la inmersión en la sufrida cotidianidad de la gente. Hagamos unos comentarios previos.
La humanidad ha sido testigo de la incapacidad del modelo socialista para generar riquezas, por lo menos para el común de la gente. Esto explica porque el experimento fidelista convirtió al pueblo cubano en un ejército de buscalavida, obligados a desempeñar los oficios más inverosímiles. El reto era sobrevivir en un ambiente de escasez, ineficiencia, represión, censura, corrupción y control policial de hasta la manera de ir al baño. Dicho esto, voy de cuento.
Esa noche de septiembre, acepté la invitación de un colega cubano a su apartamento ubicado en El Vedado, uno de los lugares más céntricos de La Habana. Su interés, quería que conociera a su familia y las condiciones en las que vivían. Recuerdo que era un hogar, extremadamente humilde como el de la mayoría de sus colegas profesores. Lo primero que me impresionó fue el olor desagradable que impregnaba ese lugar. Solicite el baño y lo que observé me hizo saltar hacia atrás como condorito. En una bañera vieja dormitaban 3 cochinos como de 50 kilos cada uno sobre un colchón de comida descompuesta y basura. Conocía de la afición culinaria de los cubanos por este animal, pero esto era exagerado.

Mi amigo, para más señas profesor universitario de planificación, me explicaba que para redondearse no la arepa sino el congrí, se dedicaba a la cría de cerdos para venderlos en diciembre. Le pregunte como eludía el control de las autoridades sanitarias. Me comentó que cortaba las cuerdas vocales a los marranos para evitar que los del CDR (algo similar a nuestros Consejos Comunales), lo descubrieran. Se calificaba a sí mismo como un Watch Pigs porque el mote de “cochinero” le sonaba muy feo. La sorpresa es que me dijo que había tantos Watch Pigs en La Habana que decidieron hacer un gremio clandestino para protección mutua. Otro caso fue el de los Parabolic Man u Hombres Parabólicos, quienes se dedicaban a construir e instalar esas modernas antenas para tener acceso gratis a la TV por Cable, privilegio solo en Hoteles donde llegan turistas con muchos dólares.

El detalle curioso es que estas antenas eran construidas con las tazas de las llantas de los automóviles. Así como esos, son muchos los oficios ideados en tiempos de revolución. Recuerdo que en la época de la Guerra Fría, los soviéticos se redondeaban el vodka, vendiendo cigarros de contrabando en plena Plaza Roja. Eran los inicios del Bachaqueo en la órbita socialista. En nuestro continente, la revolución chavista para no ser menos, también ha hecho lo suyo. Un paseo por Caracas nos revelará cuantos nuevos oficios han aparecido gracias a esta descomunal torta llamada socialismo del siglo XXI. Por ejemplo, asómese al Guaire y observará a un nuevo gremio en acción: los llamados Mineros de la inmundicia. Son jóvenes veinteañeros que se sumergen sin escafandra y sin la vacuna contra la bilarzhia, en las profundidades del río para buscar joyas o cualquier cosa vendible. Por supuesto, para las estadísticas del INE estos caballeros están empleados y engrosan parte de la gloriosa clase trabajadora que tan bien representa el Presidente obrero que nunca ha trabajado. 

Otro de los oficios es el de Marcador de Cola. Estos son individuos que se han hecho indispensables para el venezolano que no tiene el tiempo suficiente para hacer las cuatro cinco horas de cola para comprar el pan, el jabón, el arroz regulado, la Batería para el carro o el queso a menos de 9 mil bolos el kilo. Por una módica suma estos servidores públicos se levantan en la madrugada a hacerle la cola donde usted le indique. Solo tiene que llamar al 0800-NOMECALOLACOLA e inmediatamente le atenderá alguien presto a “marcarle la cola” hasta que usted llegue. Pensando siempre en el cliente, el servicio incluye mensajes de texto para indicar a cuantas personas está su “marcador de cola” de las puertas de la panadería, el abasto o del expendio de Baterías. Así usted puede calcular su tiempo y hacer las diligencias previstas para el día sin la preocupación a que se le pase el día de su terminal de cédula sin comprar nada. Estos son apenas dos de los cientos de oficios que los venezolanos creativos han patentado para no ahogarse en el Mar de la Felicidad chavista. ¡Con Patria y sin plata. Nos las inventaremos!

lunes, 20 de marzo de 2017

La Carta

corrupcion

Almagro amenaza cada cierto tiempo con activarla y Maduro no se da por enterado
El estira y encoge entre Almagro y Maduro me recuerda mucho a la carta que le envió el Dr. Rafael Caldera al Dr. Jaime Lusinchi en la campaña electoral del 83. Lusinchi  nunca acusó recibo de la epístola. Si mi memoria no me falla, en el debate televisivo entre los dos candidatos, Caldera le reclamaba al médico de Clarines no haber contestado la misiva. Cada 5 minutos  le recordaba, “usted, Dr. Lusinchi, no me ha contestado la carta”. El candidato adeco, haciéndose el paisa respondía, “Dr. Caldera, Dr. Caldera, no se me salga del tema que estamos debatiendo”. Así está la Carta Democrática de la OEA, Almagro amenaza cada cierto tiempo con activarla y Maduro no se da por enterado. Pero de esa carta no quería hablar en este artículo.

Llegando a  mi edificio después de hacer la cola para comprar el pan, observo que en el buzón sobresale algo parecido a un sobre de carta. Al principio me costó unos segundos reconocer que era una carta, porque aparte de los recibo de cobro del condominio y del Banco, el resto de las comunicaciones me llegan vía correo electrónico. Tomo el sobre, no tenía remitente pero si destinatario. Lo abrí cuidadosamente por aquello de los sobres-bomba, aunque inmediatamente me dije los únicos capaces de volarme en pedazos por mala paga, son mis acreedores y hace tiempo no tengo, porque nadie me presta. Despliego el papel y leo la primera línea: “Mi tan poco apreciado profesor”. La cosa prometía.

Sigo leyendo: “Me atreví a escribirle esta carta a sabiendas  de que no la leería (¿?¿¿)”. Extraño comienzo, pero bueno estamos en Venezuela, tierra de lo posible y de lo imposible. Continuo, “le he venido siguiendo desde hace por lo menos 7 años a través de sus artículos en ese periódico subversivo y maledicente llamado Tal Cual. He soportado estoicamente sus ironías, chascarrillos y chalequeos en contra del proceso revolucionario. Sus artículos, desinformantes y deformantes de la realidad, datan desde que estaba al frente de la revolución El  Comandante Eterno Hugo Chávez Frías, a quien Dios lo tenga en la gloria y a la diestra de su padre, Fidel Castro Ruz. Pero llegó el momento de cantarle unas cuantas verdades que parece desconocer, o peor, ignorar alevosamente”. Les juro amigos lectores que la lectura de este primer párrafo me dejó turuleco. Tal fue mi atención a la correspondencia,  que el bombonsote del 14-A pasó en pantaloncitos cortos muy cerca de mí y ni siquiera voltee a mirarla. Abstraído del mundo, sigo leyendo.

“Es totalmente falso que exista corrupción en el gobierno revolucionario. Usted como defensor del capitalismo, solo se fija en una supuesta riqueza súbita de nuestros líderes, sin apreciar lo que han tenido que arriesgar para construir la revolución. Para usted es imposible entender que tal tarea es normal que sea recompensada. Pero mi estimado conspirador usted  está equivocado si piensa que esa supuesta riqueza fue extraída de contratos y guisos. Para todos es conocido que esas pequeñeces que usted llama “lujos injustificables”, son producto de la contribución de nuestra militancia que si ha sabido reconocer la valía de nuestros dirigentes”. En este punto pase al modo sorpresa. No podía creer que alguien pudiera escribir lo que estaba leyendo.

Mi anónimo remitente señala luego, “usted no sabe el daño que le hace al país con sus inventos e historias falsas. Aquí no hay escasez, ni crisis humanitaria, ni inseguridad, todo es una manipulación mediática y usted ha contribuido con ella”. A estas alturas pase del modo sorpresa al modo comprensión. Así piensa mucha gente, me dije, eso es un logro de la efectiva maquinaria propagandista del gobierno. Con tantas mentiras mil veces repetidas convierten a sus seguidores  en seres impermeables a todo razonamiento que vaya en contra de las verdades sagradas de la revolución. Así son las religiones fundamentalistas, y el chavismo es en la práctica una religión con su santoral,  clérigos, rezos, rituales y, sobre todo, fieles. 

La carta finalizaba con la siguiente reflexión, “sepa usted mi desestimado profesor que aquí hay un pueblo que defenderá su revolución a costa de lo que sea. Patria o Muerte, Venceremos”. Estaba a punto de guardar la esquela cuando me percate que había una postdata con una nota en letra diminuta, decía: “por cierto, me informaron que usted podía conseguir medicamentos en la universidad, si no es molestia podría conseguirme unas cajitas de hipertensivos, Dios se lo pague. Mañana le dejo mi número en el  Buzón”. Se las estoy buscando. Así somos los venezolanos.

lunes, 6 de marzo de 2017

¡A que no me conoces!

Suiza

En el gobierno se ha vivido en un eterno carnaval desde 1998. Esos próceres de la revolución se pusieron un disfraz que nunca se han quitado. La simulación fue el arte que cultivaron y lo hacen a la perfección. Se disfrazaron de humanistas, defensores de los pobres y de los derechos humanos, se vistieron con ropaje de gente sensible, humilde y resteada por el que menos tiene
Dediqué parte de los días de carnaval a ayudar a mi hija a realizar una tarea escolar. Seguramente que la maestra que le impuso tal asignación, despotricaba de sus ahora colegas, cuando le embromaban los días festivos. La tarea consistía en hacer un tema de composición con dibujo, sobre el significado de los carnavales. La venganza es dulce y entretiene, como decían en las novelas de los años 70. Siempre he pensado que gracias a esas inoportunas tareas, se exacerba lo que Marx visualizó como síntoma de las sociedades de clases, a saber, los opresores y los oprimidos. Con la debida distancia, hoy día podrían asimilarse estos sectores a quienes asignan las tareas y disfrutan a plenitud sus días feriados y a quienes no lo disfrutan por estar atendiendo tales deberes escolares. A este último sector se le suman como víctimas colaterales,  los sufridos padres.

Dadas las circunstancias en vez de agarrar carretera el viernes como Dios manda, lo hicimos el domingo.  ¿La razón de la pérdida de un día de playa?. Pues el sábado la niña tenía que dejar la tarea lista ya que debía entregarla el miércoles de cenizas. Cosas de familia previsiva. Solo imagino a aquellas familias que por no tomar estas previsiones, hicieron que sus hijos, una vez llegaran a casa estropeados de la playa, tuvieran que fajarse a hacer la tarea el martes de carnaval por la noche para entregarla el día siguiente. Ese descomunal despropósito, obliga a concluir  que no hemos avanzado mucho en eso de lograr el respeto de los derechos humanos.  Así no hay revolución que avance con todo y su Viceministerio de la gozadera.

Pero vayamos al grano. Buscando información por internet encontramos que el carnaval es una fiesta pagana donde imperó la permisividad y el descontrol. Su origen se remonta a casi 5000 años. Las primeras fiestas conocidas fueron en honor al Toro Apis en el antiguo Egipto, pero es en la Roma imperial cuando se institucionalizan como ofrenda a Baco, el Dios del vino y de la rumba pareja y desenfrenada. La verdad sea dicha, con estas tareas uno siempre aprende algo nuevo, ahora entiendo la procedencia de la palabra bacanal. No era como decía el compadre Chuito, insigne erudito de Macarapana,  para quien el bacanal era una fiesta que se hacía previa vaca (contribución) de los participantes. La ignorancia compartida es perniciosa.

Sigo con mi lectura y descubro que desde tiempos inmemoriales en estas fiestas los rumberos usaban mascaras y atuendos poco comunes. De esta manera se potenciaba la jodedera amparada por el anonimato. Cuando se expande por Europa se comienzan a usar disfraces alegóricos a personajes mitológicos que le daban un tono fantasioso a las fiestas. Es interesante observar que para algunos psicólogos, con el disfraz se simula ser alguien con características que compensan los déficits que realmente se poseen. Así, el rico se disfraza de pobre y viceversa, el alma buena se disfraza de tirano y viceversa, el león se disfraza de débil corderito y viceversa, el débil de fuerte y el fuerte de más fuerte. La idea era salir de la rutina creando una situación de confusión colectiva y de engaño consensuado.

En la carretera rumbo a la playita, mientras los chamos escuchaban a Chino y Nacho y la cuaima chateaba con sus iguales, reflexioné sobre lo leído y filosofé como buen carupanero. “No hay mal que por bien no venga”, fue lo más denso que se me ocurrió y veamos por qué. No disfrute un día de playa por ayudar a mi hija, pero descubrí algo verdaderamente importante. En el gobierno se ha vivido en un eterno carnaval desde 1998. Esos próceres de la revolución se pusieron un disfraz que nunca se han quitado. La simulación fue el arte que cultivaron y lo hacen a la perfección. Se disfrazaron de humanistas, defensores de los pobres y de los derechos humanos, se vistieron con ropaje de gente sensible, humilde y resteada por el que menos tiene. Pura simulación. Al final les conocimos su verdadera personalidad por sus actos. Tardamos un poco en hacerlo porque el disfraz nos confundió en las primeras de cambio. Finalmente llegando a Higuerote concluí que sería más coherente que en vez de comenzar sus arengas con la rayada palabra “Queridos compatriotas y camaradas”, deberían comenzar con algo más acorde el disfraz que lucen, por ejemplo con algo así como: “¿A que no me conoces?”.