lunes, 18 de abril de 2016

¡Lo aprendieron en otra parte!

UCV

En 1976 andaba por los pasillos de la Universidad Central de Venezuela con el orgullo a flor de piel. En un segundo intento había conseguido que la OPSU finalmente me asignara a la carrera que anhelaba estudiar. Recuerdo que en el primero me asignaron a una que no me gustaba y en una institución que estaba muy lejos de mis preferencias. Luego de cursar durante un semestre con el desánimo que “un matrimonio obligado” genera, me preinscribí nuevamente en la UCV y, ¡oh sorpresa!, me vi en el listado de asignados a Sociología. Allí comenzó una de las etapas más hermosas de mi vida.

Eran años de politización de la juventud universitaria. El surgimiento de un mensaje fresco sobre el socialismo con rostro humano, nos cautivo a todos. Yo era un joven de clase media baja, andaba en autobús y almorzaba con una chicha, cuando el comedor estaba cerrado. Ser de izquierda era la regla y no la excepción. El ambiente era mágico. La utopía le daba sentido a nuestras vidas. Había dos mundos, el de la entrada Tamanaco hacia la Plaza Venezuela y el nuestro, la Ciudad Universitaria. El campus era un espacio de libertad y tolerancia donde hacíamos vida política, cultural y académica sin mayores preocupaciones. No olvido un detallazo, muchos de nosotros conocimos el amor, pintando pancartas, repartiendo volantes o en algún acto a favor de la libertad de los presos políticos bajo la sombra protectora de las nubes de Calder.

 Eran los tiempos de la solidaridad con Cuba. Nos dedicábamos al “Trabajo de Barrio”, organizando campañas para alfabetizar a gente que no lo necesitaba. Defendíamos a los pobres aunque, la verdad sea dicha, no nos hacían mucho caso, pero no importaba. Ese contacto con “la realidad” nos daba la autoridad moral para exigir a nuestros compañeros, “la necesidad de vincular la teoría con la práctica”. Nuestros iconos, veteranos de la lucha armada convertidos en ideólogos de la revolución venezolana, estaban allí al alcance de todos. Era un lujo de verlos caminar, como Dioses en El Olimpo, por el pasillo techado de Humanidades o Ingeniería, con sus libros de marxismo bajo el brazo y abrigados con derruidos sacos de gamuza comprados en algunos de sus viajes a la Meca del socialismo.
La palabra “pueblo” era sagrada en nuestro vocabulario. Aunque en la práctica era muy poco nuestro impacto en la vida de la gente, intentábamos, en su nombre, lograr un país más justo, sin pobreza y con valores cónsonos con el socialismo humanista que pretendíamos implantar. Con una mezcla de prepotencia académica e ingenuidad política asumimos que nuestro papel era llevar la palabra esclarecedora para crear conciencia y ayudar a conducir al proletariado a estadios superiores de vida, donde el término “pobreza” fuese recordado como parte de un pasado remoto.

Hoy, a más de 30 años de esa época, consigo que muchos de esos “camaradas”, antiguos adalides de la honestidad y la moral revolucionaria, están apoyando a un régimen donde impera la corrupción y la violación de los derechos humanos. Muchos de mis antiguos compañeros han ido más allá del apoyo político y han participado en el festín, dándose la gran vida que tanto criticaron cuando eran impolutos contestatarios. Pero estas debilidades “pequeño burguesas”, utilizando sus antiguas etiquetas, no son lo peor, total, el erario público no es tentación exclusiva de los odiados “corruptos de la IV”. Para mí lo más indignante es el apoyo, por acción u omisión, a prácticas ruines y crueles que degradan al ser humano. Valerse de la miseria y la necesidad de ese pueblo que dicen defender, utilizando el chantaje, el engaño y la amenaza, es propio de fascistas y no de honestos luchadores sociales.

Chantajear con una bolsa de comida para obtener la firma contra la Ley de Amnistía es totalmente humillante. Hacer que en Notarías y Registros firmen ese documento bajo engaño es definitivamente violatorio de la dignidad humana. Amenazar a empleados públicos con despidos en caso de no firmar, atropella los derechos políticos. Todos estos comportamientos estan muy alejados de la conducta que nosotros, e inclusive los más radicales, desplegábamos en nuestros tiempos de Quijotes con bluyines y camisas de kaki. Esa falta de respeto por la gente, esa pretensión de doblegar a los pobres jugando con su hambre y su miseria no fue aprendida en la UCV, lo juro. Lo aprendieron en otra parte.

lunes, 4 de abril de 2016

¿Quién se robó mi vaca y mi queso?

Diputados MUD-La Constitución

Lo que realmente necesitamos es la Constitución, una dirigencia decidida y bolas para evitar que le sigan robando la vaca y el queso al pueblo de Venezuela
Estoy seguro que al leer el título de esta entrega les vino a la memoria aquél popular libro de Jaime Lopera y Martha Bernal titulado “La culpa es de la vaca”. En esta obra los autores y esposos colombianos, narran anécdotas, fábulas y parábolas que giran en torno a la necesidad de asumir los cambios y la inevitable adaptación que debemos emprender para sobrevivir y sentirnos felices (la otra enseñanza es que se pueden hacer cosas en conjunto a pesar de estar casados). También estoy seguro que también recordaron a otro que fue de cabecera para muchos. Me refiero a ¿Quién se ha llevado mi queso? de Spencer Johnson. Ambos bets sellers se vendieron como desodorante de bolita en tiempos de revolución.

Toda dama que iba de viaje a Miami o Margarita, llevaba su librito para leerlo mientras esperaba el llamado para abordar el avión. Eran los años donde la única preocupación era la existencial. El petróleo estaba a 8 dólares y rendía para hacer obras públicas, al abrir la regadera había agua, y tanto el jabón como el champú, se podían comprar hasta en las bodeguitas más humildes. Recuerdo que la electricidad no fallaba, un dólar costaba 517 bolívares (menos de un bolívar de los de hoy), y los 15 de la niña se podían celebrar en un salón de fiestas, con miniteca incluida. Hoy suena inverosímil pero en cualquier bar de Caracas servía pasapalos ¡gratis! Ah!, Disneyworld era una opción, entre muchas, para salir de vacaciones familiares en agosto. Eran otros tiempos

Libros como los comentados se compraban porque eran más baratos que asistir al psicólogo. Los niveles de angustia y depresión eran consecuencia de males que no eran de morirse. Los libros de autoyuda nos permitían superar los fracasos matrimoniales, o la desazón por no haber sido nombrado para ocupar la vacante de Jefe de Archivo. También nos daban herramientas para asimilar con dignidad los cachos notorios y públicos, la vergüenza de habernos propasado (por culpa de la bebedera) con la esposa del Jefe en la fiesta de fin de año de la oficina, o el “trágame tierra” de haber sido capturado in fraganti orinando en un vestidor de una tienda en Cúcuta, en ese viaje hecho con los suegros, la esposa, los hijos y esos vecinos tan chismosos. Esos ratones morales, si bien incomodaban, no ameritaban el pago de 1.500 Bs. (de los viejos) para una consulta psicológica.

Hoy esos libros no nos servirían de mucho. La revolución bolivariana ha introducido cambios en nuestras vidas, pero para peor. Un libro que nos diga que debemos adaptarnos a ese calamidad, no podría ser catalogado como de autoayuda sino from fuckmyself  (“para autojodernos” en su acepción castellana). Solamente al gobierno se le podría ocurrir hacer una edición gratuita de uno de estos anestesiantes para ser repartida en el Metro por los funcionarios del Viceministerio de la Suprema Felicidad del Pueblo. Por supuesto, no me sorprendería que tal obra estuviese escrita por el brasileño y publicista Joao Santana, creador del guión de esa propaganda gobiernera que pasan por radio y TV, donde una señora dice algo más o menos así: “en la revolución la cosa está difícil, es cierto, pero hoy yo me siento feliz porque en la IV estaba peor”, ¡vaya pa’ la auyama!.

Como habrá observado el lector, este artículo no era para hacer alegoría alguna sobre los famosos libros y mucho menos recomendarlos para apaciguar la calentera que a diario pasamos en esta patria socialista, desabastecida y disparatada. Aquí estamos muy claritos. No le echamos la culpa a la vaca, sino a los barbarazos que se comieron el queso que había en la mesa y se quedaron con todo. Estoy seguro que esto cambiará porque no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista (frase que acabo de acuñar). La resistencia no es fácil y a veces pensamos que todo está perdido, pero debemos recuperarnos. Para evitar caer en depresiones o en la desesperanza inducida, no necesitamos recostarnos a libros de autoayuda, ni tampoco pedir cita para recibir el milagroso despojo que hace esa reconocida terapeuta del alma llamada Bonifacia, La Bruja de Casalta. Lo que realmente necesitamos es la Constitución, una dirigencia decidida y bolas para evitar que le sigan robando la vaca y el queso al pueblo de Venezuela.

lunes, 21 de marzo de 2016

Todo pa’ mi, nada pa’ ti

Carnet chavista

Son muchos los casos de trato diferenciado. Lo último es que Maduro ofreció un “Carnet Bolivariano” para los simpatizantes de la revolución, aduciendo que serviría para reconocer a quién “es patriota de quien no lo es”
La expresión que encabeza la entrega de hoy parece más el pensamiento en voz alta de un avaro empresario que tumba a sus socios en el reparto de las ganancias, que un título de un sesudo artículo con pretensiones de pasar el control de calidad impuesto por Gloria, la coordinadora de esta página, para ganar el estatus de publicable en un periódico tan serio como este. Aunque lo parezca, este título tampoco revela algún agotamiento prematuro de la creatividad de quien esto escribe. Para ser sincero, no encontré uno mejor para un artículo que intenta describir el código que ha orientado la conducta del gobierno con todo el que no baile al ritmo que éste le toque.

Politólogos, sociólogos, psicólogos, patólogos y hasta meteorólogos echarían mano de Maquiavelo, Tzun Zu, Weber, Freud, Negri y hasta del mismo Goering, para entender esa totalitaria manera de tratar al adversario en democracia. Es cierto que adecos y copeyanos tuvieron sus dosis de sectarismo, pero como dicen por allí no dejaban por fuera como la guayabera, a sus más acérrimos opositores, ni se les negaba el goce de los derechos y garantías previstas en la moribunda. Una prueba de ello es que ninguno de los otrora encapuchados de los jueves en la UCV, hoy ministros y alcaldes, fue apresado por sus tropelías contra la propiedad y los bienes públicos, ni tampoco fueron juzgados ni satanizados desde programas televisivos por su manera de pensar.

Esa tolerancia que se instauró en el país a partir de la pacificación promovida por el Presidente Caldera, no ha tenido su correspondencia en la V República. Caldera permitió a los guerrilleros bajar de las montañas y adueñarse exitosamente del mundo académico y cultural de la época sin ser sometidos a persecución o censura alguna. Más de un camarada pasó al establishment sin abandonar sus principios y con plenas garantías para desarrollar su actividad política desde la acera de la izquierda contestataria. Esa democracia tan denostada por sus agresores tuvo su momento cumbre con la prisión VIP de los golpistas del 92 y su posterior indulto, lo que permitió que, en el uso de sus derechos constitucionales, ganaran las elecciones de 1998.

O sea, del “pa’ mí sí hay, pero pa’ ti, también” que expresaba la igualdad en el disfrute de los derechos políticos, se pasó, gracias a la nueva manera de hacer política, al “todo pa’ mí; nada pa’ ti”. Basta que usted se autodenomine opositor o su firma aparezca respaldado alguna solicitud contra el gobierno para que sea inmediatamente tachado como apátrida. Se estableció así una diferencia con aquellos que supuestamente sí tienen patria. Es decir, gracias a esta retórica segregacionista, en nuestro país hay personas que califican en la categoría de “parias”, aun teniendo su acta de haber nacido en esta tierra y su declaración ante el SENIAT donde se certifica que paga al fisco para mantener a una revolución que no lo reconoce como ciudadano.

Hay muchas evidencias del “todo pa’ mí; nada pa’ ti”. Algunas de ellas: acceso al dólar Cadivi solo para enchufados y empresarios rojitos; asignación discrecional de vehículos chinos; otorgamiento de permisos para marchar al centro de Caracas exclusivamente para el PSUV; sanciones solo para medios independientes; asignación de papel solo para diarios del gobierno; ocupación de fincas y fábricas solo de propietarios opositores; inspecciones y multas solo para las empresas privadas; represión policial a manifestaciones pacificas de la oposición y protección a colectivos violentos que agreden a opositores; celeridad procesal solo para condenar opositores e inercia total para casos como el de Mackled; entre otros.

Son muchos los casos de trato diferenciado. Lo último es que Maduro ofreció un “Carnet Bolivariano” para los simpatizantes de la revolución, aduciendo que serviría para reconocer a quién “es patriota de quien no lo es”. Algunos juiciosos analistas dicen que se trata de reeditar la política del carnet de los adecos para fortalecer el espíritu de cuerpo y reinstitucionalizar al PSUV como organización política. Otros más aprehensivos, quizás por picados de culebra, señalan que después lo que vendrá es la obligación para los no carnetizados, de bordar una estrella azul-MUD en la vestimenta tal como hicieron los nazis con los judíos en el Gueto de Varsovia. Sin vaina, como añoro el “pa’ mi, si hay; pero pa’ ti, también”

lunes, 7 de marzo de 2016

Bonifacia, la Bruja de Casalta

Consultorio de brujería

Ante el desconcierto de sus clientes, explica, “no me malinterpreten, hay que tener FE, o sea, Familia en el Exterior para que les manden dólares y se llenen cambiándolos por bolívares”. Más claro imposible.
Por su tez morena y manera de hablar muchos piensan que es oriunda del Departamento del Chocó, tierra colombiana ubicada en la región del pacífico al noroeste de ese país; otros asumen que es de San Pedro de Macorís, cuna de peloteros dominicanos, pero nos aclara que es más venezolana que Maduro por ser oriunda de Petaquire, hermosa tierra del estado Vargas. Comenta que luego de culminada la primaria sus padres la mandaron a Caracas para continuar estudios. La alojaron donde una tía que vivía en el Barrio El Observatorio, allá en Catia. Transcurrió su adolescencia entre fuma tabacos, santeros, magos, paleros, charlatanes y adivinos de todo pelaje.
Cursó estudios hasta el primer año de bachillerato. Se retiró cuando salió embarazada del Nelsito, el mascalacahimba del Barrio. Su tía la botó de la casa y paró donde Wilerma, una amiga de Casalta, lugar donde aún habita junto al fruto de sus amoríos, el hoy vendedor de menjunjes y yerbas milagrosas, Engelbert José. Mi primer contacto fue a través de una amiga común. Eran tiempos en los que el mal de amores azotaba las entrañas de mi alma adolescente. Me advirtió en esa primera consulta que no insistiera con la Yuleysi. Desistí, y hoy se lo agradezco. El que fue amor de mi vida hoy tiene 5 muchachos de por lo menos 3 padres conocidos, y solo ella sabe el orden de paternidad.
¿Cuándo descubrió esas habilidades esotéricas y artes adivinatorias?. Nos dice que fue precisamente el 04 de febrero de 1992, cuando el fallido Golpe de Estado del Galáctico. La despertaron a las 3 am los disparos. La situación era confusa, nadie sabía que pasaba. De repente le pasó por la mente una suerte de película en tecnicolor. Era la imagen de Chávez, a quien en su vida había visto, recibiendo la banda Presidencial. Cuando Chávez aparece en la TV anunciando el Por Ahora, ella comentó su experiencia extrasensorial y todos la tildaron de loca. Años después su fama de vidente trascendió Casalta.
Hoy Bonifacia no se da abasto para atender a su numerosa clientela. Acuden de todas las clases sociales. De repente se ve llegar a una dama señorona con su perrito en brazos, acompañada por un par de individuos vestidos como los Hombres de Negro. Su interés, buscar ayuda para espantar a esa secretaria de 27 años que tiene embobado al marido de 62. De igual manera se presenta una humilde ancianita dispuesta a pagar lo que sea por el trabajito que permita que su nieto se aparte de las malas juntas que lo están llevando por el camino de la perdición, o sea, el de Tocorón.
También la han consultado políticos de un bando y de otro. En no pocas oportunidades han coincidido en la sala de espera. Por lo general exigen consultas a domicilio, pero en eso Bonifacia no ha cedido. La ciudad está muy peligrosa como para estar saliendo a visitar clientes. Ella garantiza que los chamos del barrio les cuiden el carro, pero hasta allí. Es célebre su cuento acerca del día en que coincidieron los dos candidatos a la Alcaldía Mayor. Ambos salieron cabizbajos. Ya todos deben saber quiénes eran. Para más señas se trata del que perdió y del que fue apresado para que no gobernara.
La crisis también le ha pegado a Bonifacia. Ha tenido que ajustar las tarifas desacatando la Ley de Precios Justos. Siempre recuerda el día que la visitó un fiscal de la Sundde. Temía que la multara por haber elevado los honorarios por la consulta. Pero no, el muy sufrido buscaba consejos para levantarse a una Fiscal de Tránsito que lo tenía con la empalizada en el suelo como dicen en mi querida Chacopata. Para los que creen que la crisis no afecta a los que tienen palanca con las alturas, les comento que Bonifacia para garantizar su sustento diario se ha visto obligada a dar consultas fiadas, o a cambio de paquetes de arroz, harina de maíz y hasta por vales a 30 días con un pequeño interés del 12%.
Vale la pena comentar mucha gente va a su consultorio buscando salida a la peladera en que se encuentran. Como Bonifacia no hace milagros, les da un consejo muy terrenal diciéndoles “señores hay que tener FE, y si es mucha, mejor”. Ante el desconcierto de sus clientes, explica, “no me malinterpreten, hay que tener FE, o sea, Familia en el Exterior para que les manden dólares y se llenen cambiándolos por bolívares”. Más claro imposible. Esa es Bonifacia, la Bruja de Casalta, una Bruja con los pies en la tierra.
PD: Por cierto, Bonificia le solicita a su distinguida clientela que no le sigan pidiendo que prediga lo que todo el mundo sabe que pasará.

lunes, 22 de febrero de 2016

Viajar a través del tiempo

Trueque-Ondas gravitacionales

La diferencia con los países que podrán visitar su futuro, es que nosotros no vamos a ir de visitar al pasado, vivimos en el pasado gracias al socialismo del Siglo XXI
Revisando el Diario El País de España de fecha 15 de febrero de 2016, me tope con la noticia sobre el descubrimiento de las ondas gravitacionales. El científico Kip Thorne del Tecnológico de California y creador del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO), anunció al mundo que se habían detectado por primera vez ondas gravitacionales llegando a la Tierra que oscilan en períodos de milisegundos. Estas ondas se produjeron por la fusión de dos agujeros negros 6 veces más grandes que el sol, hace unos 1300 millones de años.
Lo relevante de este descubrimiento, según Thorne, es que tendremos la posibilidad en los próximos años, y con la tecnología que hoy se diseña para ello, de captar períodos 1000 veces más largos de minutos, horas o inclusive de años y décadas. Señala textualmente este científico en la entrevista que “verías el tiempo acelerándose y atrasándose, verías al espacio estirarse y contraerse de forma muy violenta. Viajarías en el tiempo de alguna forma porque el tiempo correría hacia adelante más lento de lo normal y luego mucho más rápido, todo de forma salvaje”.
En dos platos amigo lector, estaríamos cada vez más cerca de hacer realidad aquella película protagonizada por Michel J. Fox, llamada “Volver al Futuro”. Tal posibilidad pone los pelos de punta. Solo imagínense lo que nos hubiésemos evitado de haber tenido en 1998 ese adelanto científico a la mano. Definitivamente se ha renovado mi fe en la ciencia como el camino más seguro para el progreso de la humanidad. Esto por supuesto, con el perdón de Bonifacia, la Bruja de Casalta, a quien siempre le agradeceré haberme alertado a tiempo sobre el futuro que me esperaba de haberme casado con la Yuleisi.
No niego que cuando leí la noticia no salí de mi asombro. Sin embargo, tres vasos de ponsigué on the rock y una amena conversación con mi compadre Chuito, me hicieron reflexionar en torno a tan importante descubrimiento. Mi primera conclusión es que este adelanto de la ciencia opera solo para los países desarrollados. Ellos si sienten necesidad de observar cual será su futuro porque delante de ellos no hay nadie. Están a la vanguardia del desarrollo, lo que quiere decir que prácticamente el futuro lo labran ellos sin ayuda. Es por esto que les sería bueno, antes de experimentar, echar una ojeada para ver cómo les iría si tomaran tal o cual camino.
En el caso de los países de este lado del mundo la cosa es como más fácil. Nuestros experimentos para lograr el desarrollo no son a ciegas. Tenemos la fortuna de que sin invertir en adelantos tan sofisticados y costosos para observar nuestro futuro, podemos predecir cómo nos irá con solo ver como les fue al resto de los países. Lo que pasa es que no aprendemos con cabeza ajena. Los fracasos de Cuba, Albania, la URSS, la RAE y Corea del Norte siempre estuvieron allí de espejo. Los únicos que no advertimos lo que nos venía a partir de 1998 fuimos nosotros. Para nada nos hacía falta analizar ondas gravitacionales.
Pero tampoco es que estamos a la cola de todo lo bueno que pasa en el mundo. Si bien las estadísticas de cualquier cosa nos colocan detrás de la ambulancia, hay algo en lo que nosotros podemos sorprender al primer mundo, a ese mundo que está próximo a conocer el futuro. Ningún país ha desarrollado con tan alto nivel de eficiencia nuestra capacidad de encontrarnos con el pasado. En tan solo 17 años hemos regresado al siglo XIX, sin hacer ni una parada para echar gasolina en el siglo XX.
Si creen que exagero, echen un vistazo a nuestra vida diaria: ya se impuso el trueque como forma de intercambiar bienes y servicios, el conuco volvió para quedarse, la tusa vuelve a cumplir su papel higiénico, la miel sustituyó a los desaparecidos antibióticos, las plantas eléctricas ya alumbran nuestras casas, el pilón y el tinajero servirán para hacernos de harina de maíz y agua filtrada una vez expropiada La Polar, la cocina de kerosene nos salva de la falta de gas gracias a la ineficiencia de Pdvsa, el guayacol nos alivia el dolor de muelas y el gasto de odontología. La diferencia con los países que podrán visitar su futuro, es que nosotros no vamos a ir de visitar al pasado, vivimos en el pasado gracias al socialismo del Siglo XXI.

lunes, 8 de febrero de 2016

¡Parecen locos!

Joselo-El pordiosero

Joselo tenía un personaje que para más señas, era un mendigo con un alto sentido de la crítica social, que cuando analizaba las disparatadas actuaciones y argumentos esgrimidos en el ambiente político de la época, concluía sentenciando con un dejo de molestia y a viva voz el “¡Parecen locos!”.
Todo lector mayor de 50 años debe recordar que el ya extinto cómico Joselo tenía un personaje que utilizaba con frecuencia la expresión que titula esta entrega. Para más señas, era un mendigo con un alto sentido de la crítica social, que cuando analizaba las disparatadas actuaciones y argumentos esgrimidos en el ambiente político de la época, concluía sentenciando con un dejo de molestia y a viva voz el “¡Parecen locos!”. Era esta su manera de denunciar las contradicciones, inconsistencias o desapego a la realidad de los más conspicuos políticos de la democracia representativa.

Si el mencionado personaje pudiera ser caracterizado hoy, la expresión de marras tuviese que cerrar la mayoría de los sketchs. Sin salto alguno, tanto el gobierno del Comandantepresidente con sus recules y excentricidades, como el del Presidenteobrero con sus medidas para enfrentar “la Guerra Económica” y el embate de “la derecha fascista que lo quiere desalojar del poder”, nos han deleitado con sus contradicciones e inconsistencias al momento de promulgar sus políticas públicas. Ambos han sido merecedores de la popular expresión.

En el gobierno del presidente fallecido eran muy comunes los recules. Todos recordamos las ocasiones en las que el país quedó desconcertado por los virajes de último minuto de decisiones que se habían tomado tan solo horas o días antes. Para no escudriñar mucho en la memoria echo mano de las tristemente celebres Ley Sapo y la Ley de Educación Universitaria. Después que su mayoría en la Asamblea Nacional las pontificaban como la expresión más acabada de la legislación socialista y el país las daba por aprobadas, llegaba Chávez y las vetaba sin mayores explicaciones. ¡Parecen locos! era la expresión que cabía en ese momento.

Hoy las cosas no han cambiado mucho. Ante la iniciativa de los Diputados opositores de promulgar una Ley que les confiera la propiedad a los beneficiarios de la Gran Misión Vivienda Venezuela, el gobierno y su bancada parlamentaria han saltado como mapanare pisada por la cola, para negar ese instrumento legislativo. Colocó el Presidente en su cuenta de twitter, "solo con la unión pueblo-gobierno defenderemos el derecho a la vivienda. La Gran Misión Vivienda Venezuela no se privatiza" (¿¿??). No sé si el lector advierte la contradicción, pero sigamos adelante.

De acuerdo con esto para el gobierno el derecho de propiedad atenta contra el derecho a tener una vivienda (¿? ¿?). Pero no contentos con ese insólito mensaje, llaman a los beneficiarios a salir a la calle para manifestar su desacuerdo con que le otorguen la titularidad de los inmuebles que hasta ahora les han adjudicado (¿? ¿¿). Lo peor es que algunos pocos salieron a despotricar de ese horrendo beneficio que se le pretende otorgar (¿?¿?), y otros hasta colgaron una pancarta en uno de los edificios, que rezaba “no quiero ser dueño, no quiero ser propietario” (¿?¿?). Esto no es socialismo amigo lector, esto es surrealismo del siglo XXI. Parece cosa de locos.

Confieso que hasta ahora la lógica no me ha dado para entender este barullo argumental. Lo más parecido a estos sin sentidos, fueron aquellas declaraciones del para la época Ministro de Educación Héctor Rodríguez que advertía a un grupo de muchachos que la idea no era darle educación a los pobres para que después se metieran a escuálidos. O aquellas del Ministro de Producción Agrícola y Tierras, Castro Soteldo advirtiendo que no estaba planteado devolver a sus legítimos dueños a Agroisleña porque “para atrás ni para coger impulso”. Pero el asunto no es ese sino que horas antes había declarado a los medios que se estaba estudiando su devolución (¿? ¿?).

En este socialismo bizarro cualquiera con cinco dedos de frente se confunde fácilmente. Es el caso de la amenaza presidencial de vetar la Ley que otorgase la propiedad de la GMVV, o la bravuconada lanzada en la AN, advirtiendo que tal ley solo prosperaría si lo derrocaban. Estas expresiones de uso arrogante del poder, quedaron en veremos cuando hace tan solo unos días el gobierno anunció que habilitará Registros Inmobiliarios para que se procedan a registrar los títulos de propiedad de la GMVV (¿?¿¿). Se alegó que así estaba previsto en el Decreto Presidencial número 8.143, con rango, valor y fuerza de Ley que establece el Régimen de Propiedad de las Viviendas de la GMVV, de fecha 6 de abril de 2011, promulgado por el adalid de la propiedad, Hugo Chávez (¿?¿?). Un solo asunto: el Decreto habla de propiedad familiar, pero no explica si es la extendida o la nuclear. ¡Parecen locos!

lunes, 25 de enero de 2016

Tendremos que sacrificarnos

Familia

Reuniré a la familia para que sea conocido y discutido. Seguramente me pedirán los 8 días de Ley para su estudio. Sin embargo ante lo trascendente de las medidas, decidí hacer público el Decreto ya que puede ser muy útil para algunos de mis colegas profesores
Es el momento de decretar medidas de emergencia económica en mi casa. Sigo al gobierno en esta iniciativa. Tendré que llamar a la Asamblea de mi familia para que lo apruebe. Seguramente tendré que negociar algunas para colar otras. Sonará muy tétrico, pero aplicaré aquel planteamiento dilemático de Vargas Llosas ante las candidaturas de Alan García y Ollanta Humala para la Presidencia del Perú. Señalaba el Nobel que el pueblo debía escoger entre dos males, “¿de qué quieres morir?”, preguntaba, “¿de SIDA o de Cáncer?”. Pero los tranquilizaré diciéndoles que es solo por 60 días.
Con mi sueldo de profesor universitario más lo que arrima para el mingo mi esposa, es inviable la economía hogareña. Otra vez se plantea la posibilidad de vender el carro para poder pagar el seguro. Siempre es una opción convencer a mis hijos para que tomen los hábitos religiosos. Los votos de pobreza podrían ahorrarnos pagos de estudios, cumpleaños, salidas a la playa, subsidio de salidas con novios y novias, vestuario de marca y teléfonos inteligentes. Descarto la venta de enseres domésticos con perros incluidos. Nadie tiene plata para comprar corotos viejos y mucho menos para mantener animales que consumen 25 kilos de alimento al mes.
Traté de asesorarme con el nuevo ministro de economía, pero ante la imposibilidad de contactarlo decidí redactar mi propio Decreto. Es cierto que no conozco de economía, pero soy sociólogo y al parecer con eso es suficiente. Mañana reuniré a la familia para que sea conocido y discutido. Seguramente me pedirán los 8 días de Ley para su estudio. Sin embargo ante lo trascendente de las medidas, decidí hacer público el Decreto ya que puede ser muy útil para algunos de mis colegas profesores. Total, el próximo aumento quien sabe cuándo lo recibiremos.
Entre las medidas más perentorias está la de prohibir la compra de desodorantes. Recurriremos al refill con bicarbonato, limón y un poquito de sábila para que le de consistencia. Ya no se contratará más a la señora que plancha, cada uno colocará su ropa debajo del colchón. A los 3 días saldrá más lisa que de tintorería. Los perros serán sometidos a dieta estricta, están gordos y eso es dañino para la salud, comerán una sola vez al día, si es que algo sobra de las nuestras. Hablando de eso, comeremos solo 2 veces al día. Acostarse sin cenar ayuda contra la obesidad. No hará falta pagar el gimnasio.
Otras medidas: novios y novias podrán hacer visita depositando al entrar una pastilla de jabón de baño o un paquete de harina de maíz. Por cierto deben asegurarse de llegar comidos o en su defecto traer su viandita con su bebida. Suspenderé la televisión por cable. Cada noche alguno improvisará un stand up para entretener a la familia. Volveremos a la carta de puño y letra, pues dejare de pagar el internet. Cuando quieran buscar información, tendrán que navegar por los estantes de la Biblioteca de la universidad. Nos excusaremos de asistir a eventos sociales que supongan la entrega de regalos.
Demás está decir que se acabó la compradera de whisky, vino, cerveza, torta, helados, snaks, queso amarillo, chocolates, jamón serrano, refrescos, salsa barbecue, palmitos, carne para parrilla, carne para no parrilla, pescado, aceite de oliva, kiwis, libros de autoayuda, palos para selfies, bebidas para aumentar la masa muscular, papel aluminio y aparaticos eléctricos para rebajar la grasa. ¿Qué cuando saldremos como familia a divertirnos?, pues muy sencillo, los domingos a misa. Además de que no cobran entrada, nos podremos salir al momento en que recojan la limosna.
Entre las medidas para generar ingresos: se alquilarán a los perros para fiestas infantiles. Con un pequeño retoque podrán pasar por ponys y los niños disfrutarán cabalgando sobre ellos. El carro se utilizará para ir al trabajo o para trasladar al aeropuerto a quien esté dispuesto a pagar la carrera. En casos excepcionales como urgencias por salud, podrá ser usado sin cobro. Esta medida opera si el aquejado es de la familia, claro está. Se harán cine foros los fines de semana, se cobrará la entrada a precio razonable. Para los efectos se dispondrá del BluRay de Marianita, mi hija menor. Nos rotaremos como comentaristas.
Hay otras medidas que se irán implementando, previa evaluación de las expuestas, tal como sugiere el libro de macroeconomía que pedí prestado. Pero no me engaño, sé muy bien que encontraré resistencias, pero requiero del trabajo mancomunado y de la voluntad política de mi familia para salir de la crisis. Se las verán duras, es cierto, pero deben entender que si no tomo esas medidas no podré seguir ayudando económicamente a mi compadre Chuito quien, sin trabajo desde hace 5 años, se las ve cada vez más negra para darse los lujos que exige su vida de eterno bohemio de la noche caraqueña. Todos tendremos que sacrificarnos.