lunes, 24 de julio de 2017

La Delpiniada del socialismo del siglo XXI

La Delpinada de Guzmán Blanco

Exponer a la burla pública a unos humildes venezolanos, balbuceando parlamentos disparatados e incoherentes, prometiendo cosas absurdas como elevar a categoría constitucional el fiao para adquirir las Bolsas Clap, nos retrotrae a la emboscada que le hicieron a Don Francisco Delpino y Lamas
Por allá por el año 1885, en la caraqueñísima esquina de Capuchinos, estaba una sombrerería regentada por un curioso personaje llamado Don Francisco Delpino y Lamas. Este hombre de mediana edad y cultor del arte de la palabra, se asumía como poeta florido, aunque sin mucho garbo ni atinada rima. Era la Venezuela del Ilustre Americano, General Antonio Guzmán Blanco, un refinado déspota cuyo control férreo sobre un país rural y aturdido por la cruenta Guerra Federal, asfixiaba las libertades que reclamaba la juventud universitaria. Nuestro personaje de marras, Don Francisco Delpino y Lamas, publicaba sus defectuosos y cochicornetos versos en La Opinión Nacional, un periódico que le abrió sus páginas, bajo riesgo de perder lectores por dar espacio a tan impresentables versos.

Sin embargo, el efecto fue contrario a toda lógica. Los poemas de Don Francisco Delpino gustaban al escaso público lector de la Caracas de los techos rojos, pero no precisamente por su belleza y buena técnica, sino por lo disparatada y alocada inspiración y escritura. Su lectura generaba risa y burla entre los pocos caraqueños que sabían leer y escribir. Un experto en comunicación de los de hoy, pensaría que se trataba de una estrategia publicitaria para aumentar el tiraje. Si me permiten la extravagante analogía, imagino que para los usuarios de la época fue algo así como El Gallo Pelón o el semanario El Camaleón, dos publicaciones de corte político-humorístico que entretuvieron a los venezolanos durante los años 60 del siglo XX y los de comienzos del siglo XXI.

Pero como siempre ha sucedido en nuestro país, el ingenio de los estudiantes universitarios de esa Caracas rural se activó. En un alarde de retruécano político, vincularon la locura del poeta sombrerero con las glorias del Ilustre Americano. Así, armaron lo que en nuestra Historia se conoce como “La Delpiniada”. Organizaron en el Teatro Caracas la tarde del 9 de marzo de 1885, un homenaje a Don Francisco Delpino y Lamas a quien presentaron como “el mejor poeta de todos los tiempos”. Los discursos de los estudiantes sobredimensionaban las capacidades de su orgulloso homenajeado, haciéndose evidente ante los asistentes la burla solapada al presidente afrancesado que se vendía como un intelectual de pensamiento profundo y fina pluma. El objetivo fue hacer reír a los caraqueños de los delirios Delpinianos del dictador, haciendo ver que no existía ninguna diferencia entre el Ilustre Americano y el vendedor de sombreros y fallido poeta de la esquina de Capuchinos.

¿A razón de qué viene este cuento? Pues resulta que el gobierno de Maduro está organizando su propia Delpiniada. Pero esta vez el objeto de burla no es el adversario político sino el pueblo de Venezuela, ese pueblo llano y noble que ha creído en las ofertas demagógicas de esta revolución de la miseria. Cuando observamos y escuchamos las cuñas de los candidatos oficialistas a esa fraudulenta convocatoria, experimentamos simultáneamente dos tipos de reacción: lástima y risa.

Exponer a la burla pública a unos humildes venezolanos, balbuceando parlamentos disparatados e incoherentes, prometiendo cosas absurdas como elevar a categoría constitucional el fiao para adquirir las Bolsas Clap, nos retrotrae a la emboscada que le hicieron a Don Francisco Delpino y Lamas. Si bien es cierto que los estudiantes antiguzmancistas, valiéndose dolosamente de la candidez e inocencia del desangelado poeta, lo usaron cruelmente como espejo burlesco del presidente Guzmán Blanco, hoy la crueldad debe ser endosada a Maduro y sus publicistas. Nunca en nuestra querida Radio Rochela, donde tanto se parodiaba con humor el acontecer político venezolano, se usó a los humildes de manera tan humillante y desconsiderada, para exponerlos con sus precariedades, limitaciones y miserias ante el gran público televidente. Pero ni modo, así es el socialismo del siglo XXI.

lunes, 10 de julio de 2017

¿Nos dejaremos quitar el país mansamente?

Marcha

Si este es el concepto oficial de pueblo, se explica que se agreda brutal y salvajemente a los Diputados opositores de la AN. Total, al fin y al cabo, ellos no representan al pueblo, porque los 14 millones de venezolanos que los eligieron no pueden llamarse pueblo ya que no son leales a Maduro
En mis años de estudiante comecandela de Sociología en la UCV, la palabra pueblo era utilizada como comodín para justificar cualquier acción revolucionaria planificada en el cafetín. Bajo consignas como “Abajo la democracia burguesa”, “Todo el poder para el pueblo” o, “Desechar las ilusiones y preparase para la lucha”, demonizábamos al sistema de gobierno que había alfabetizado a los campesinos, otorgado créditos a los pequeños empresarios, sembrado escuelas en los sitios más remotos del país, que había devuelto el voto a los venezolanos, construido viviendas, hospitales y un sistema de seguridad social que acogió eficientemente en su seno a los trabajadores más humildes y sus familias por más de 30 años.
No dábamos concesiones. La misión era tomar el cielo por asalto. Pero en nuestro empeño por “alcanzar el poder para el pueblo”, no nos percatamos que ese nicho de formación ideológica y organización revolucionaria como lo era la UUUCV, existía gracias a la democracia que tanto detestábamos. Estudiar gratis, disfrutar 3 comidas en el Comedor Universitario, transporte, acceso a la cultura en los espacios del Aula Magna o la Sala de Conciertos, hacer deportes organizadamente con Beca incluida, lo asumimos como algo natural, propio de una institución contestaria y libertaria que se debía a sus estudiantes. Nunca se nos pasó por esa mente afiebrada por las lecturas (no muchas veces comprendidas) de Marx, Lenin, Mao, Luckacs, Gramsci, Kosik, Althusser, Poulantzas y Lefevre, que ese espacio creador y disidente era imposible que existiera en Cuba, Albania, la URSS, China, Corea del Norte o en la RDA, nuestras referencias del paraíso socialista. ¿Recuerdan la película Fresa y Chocolate?

Asumimos como un deber liberar al pueblo del yugo del capitalismo, en eso invertíamos todos nuestros esfuerzos, menos en carnaval, semana santa, puentes varios, cumpleaños, agosto por vacaciones o entre el 15 de diciembre al 7 de enero, día en el que había que reintegrase a los estudios y a la lucha. No nos cuestionábamos sobre el porqué ese pueblo al que tanto defendíamos, no nos paraba bolas. Si alguien nos hacia esa pregunta, respondíamos en tono de catedrático trasnochado: “es que están alienados por la ideología capitalista”. En honor a la verdad, nunca supimos explicar bien como se comía eso, pero si lo decían nuestros profesores debía ser cierto. Esa palabreja marxista era suficiente para explicar porque los pobres de la tierra no atendían a nuestro llamado a integrarse en la lucha por la liberación de ellos mismos.

Lo anterior lo comento, porque las cosas al parecer no han cambiado mucho. El gobierno chavista desde que se apoderó de Miraflores ha justificado cada una de sus insensateces, malas políticas, metidas de pata, abusos, persecuciones, expropiaciones, regalos a países “hermanos”, destrucción de programas sociales, desmantelamiento de la industria petrolera, la agricultura y el aparato productivo, incluido el del sistema educativo, bajo el argumento que han sido medidas tomadas para “defender al pueblo”. Lo que resulta paradójico es que al final el gran perjudicado ha sido el mismo a quien dicen proteger. Para muestra un botón, las medidas que se tomaron para defender al pueblo contra la fulana “Guerra Económica” han profundizado la escasez, la falta de medicamentos, el desempleo y la delincuencia. “No me defienda compadre” le escuche decir a un obrero de la construcción cuando se decretó el último aumento de sueldo.

El gobierno “revolucionario”, en su extraña manera de entender la palabra pueblo, pareciera circunscribir su significado “al sector de la sociedad que está resteado y sumiso al gobierno de Maduro”. Así las cosas, los que no comulguen con el ideario chavista pierden automáticamente la condición de pueblo. Este sector pasaría a ser otra cosa, quizás oligarquía, pero pueblo, lo que se llama pueblo, nunca. Este significado restrictivo es lo que ha servido para justificar lo que en condiciones normales nadie en su sano juicio puede. Si este es el concepto oficial de pueblo, se explica que se agreda brutal y salvajemente a los Diputados opositores de la AN. Total, al fin y al cabo, ellos no representan al pueblo, porque los 14 millones de venezolanos que los eligieron no pueden llamarse pueblo ya que no son leales a Maduro.

Sobre la base del argumento anterior se podría entender que vociferen orgullosos que “las Bolsas CLAP son solo para el pueblo”. ¿No comprende apreciado lector?, pues venga y le explico. Bernal confesó que solo se reparten (venden) estas Bolsas al 10% de la población. Vamos a ver, según las encuestas ese es el porcentaje de venezolanos que votaría por la propuesta de la constituyente comunal, o sea los fieles simpatizantes de Maduro. Entonces, por asociación lógica, este pequeño sector de la población vendría a ser “el pueblo”. Con esta explicación debemos entender que cuando gritan a todo pulmón que la Asamblea Nacional Constituyente es para “empoderar al pueblo”, se refieren a que ese escaso 10% de la población adquirirá el poder para someter al 90% restante. La gran pregunta: ¿ese 90% se va a dejar quitar el país mansamente?

lunes, 26 de junio de 2017

Las palabras sirven para todo

 I Foro Internacional de Psicología

Este es un claro ejemplo de la teoría del espejo aplicada por los nazis, atribuir al otro los desmanes propios. Definitivamente las palabras sirven para todo
La palabra es mágica. Los grandes escritores que ha parido la humanidad así lo afirman. Juan, en su santo evangelio, nos recuerda que “en el principio fue el verbo y el verbo estaba con Dios”, lo que vale decir que el verbo era Dios hecho palabra. Sin ser un exegeta de las sagradas escrituras, se deduce entonces que al afirmar que el universo fue creado por Dios, estamos afirmando a su vez, que fue creado por la palabra. Así pues, la palabra crea realidades. Por la palabra conocemos lo que nos rodea, tan es así que algo nos es desconocido cuando no encontramos la palabra para identificarlo. Los límites de nuestro mundo están determinados por nuestras palabras. Por la palabra nos comunicamos y nos entendemos. Con ella es posible lograr la paz por permitir la comunicación entre los hombres. Pero también es cierto que la usamos para engañar, ofender, jurar en vano, blasfemar, maltratar, humillar, acusar y para declarar la guerra.

Las palabras han servido para transmitir la verdad pero también para crear ilusiones. Los malabaristas las usan para embaucar a ilusos que terminan comprando la luna porque está en rebaja. Desde la buena fe nos movemos según los giros que emanan de las palabras usadas por el otro. Dice la sabiduría popular que más vale tener un enemigo sincero y franco que un amigo que solo te dice lo que quieres escuchar. Del primero siempre sabremos a qué atenernos, del segundo solo lo sabremos cuando nos aseste la puñalada artera. Esto es lo que le ha pasado a muchísimos venezolanos. Hemos seguido a flautistas y nos hemos dejado seducir como lo hace con las Cobras, los encantadores de serpientes. ¿Qué es muy difícil engañar al venezolano ya que es zamarro y vivaracho?. Quizás sea cierto, pero siempre aparece alguien alardeando haber comprado el Panteón Nacional a precio de gallina flaca. Además pagando solo la mitad de lo convenido por la urgencia del vendedor. ¡Tremendo negocio, siemprevivo!

Si analizáramos el discurso de la revolución chavomadurista durante los últimos 18 años, comprenderíamos por qué les costó tanto a los líderes y mandatarios del mundo entender las denuncias de la disidencia criolla. Esta retórica ha ocultado de manera deliberada la realidad de la destrucción económica, política, social, moral e institucional, de un país cuyo pueblo hoy pide se le respete su derecho a ser libre. Es el uso de la palabra para el engaño. Mientras caen asesinados más de 70 jóvenes por resistirse a una constituyente que acabará con la república, mientras asaltan de una manera feroz a residencias privadas, mientras arrestan a miles de hombres que no han cometido delito, el gobierno empalaga al país con una verborrea hippie, pacifista, rosadita y comeflor, que hasta los inocentes cervatillos que actúan como actores de reparto en Bambi, la protestarían por excesivamente edulcorada e hipócrita.

Pero no solo se trata del discurso presidencial. Un autodenominado Colectivo de Psicólogos y Psicólogas Bolivarianos organizó entre el 11 y el 14 de junio de 2017, el I Foro Internacional de Psicología “Violencia y operaciones psicológicas en Venezuela”. Además de la representación criolla, vinieron 11 invitados internacionales (supongo que con los gastos pagos) para discutir “objetivamente” sobre el tema. En la declaración final se coloca como primera conclusión que en nuestro país se evidencian “operaciones psicológicas destinadas a alterar la psiquis individual y colectiva con el fin de generar condiciones propicias para la desestabilización”. ¡Vaya pa’ la auyama!. Según estos expertos no es por la escasez de alimentos, medicinas y por lo que representa la constituyente comunal, que los venezolanos han estado protestando en las calles por más de 80 días, exponiéndose a ser asesinados y encarcelados. La verdadera razón, según estos investigadores de la psiquis humana, es porque fuimos lobotizados por el twitter, el Instagram y el Facebook y, cual zombis de mala película mexicana, nos hemos metido entre ceja y ceja que hay que desestabilizar al inocente e incomprendido gobierno. No me jodan.

Pero esto no es todo. En el documento final se utilizan expresiones como “la paz”, “la tolerancia”, “el reconocimiento del otro”, “la promoción y estimulación de la reflexión crítica” además de “la necesidad de generar espacios de discusión, debate y dialogo que estimulen el intercambio dentro de las reglas éticas de convivencia para la sana confrontación de ideas”. Parole, parole, parole como dirían los italianos Mina y Alberto Lupo. Puras palabras. La realidad está muy lejos de esas “sesudas conclusiones”. La acción cotidiana del gobierno de Maduro está muy lejos de esas expresiones lingüísticas. Lo real es que el gobierno es intolerante, no reconoce al otro, no debate, no confronta ideas, descalifica y discrimina a quien no le es leal, reprime, persigue, apresa, viola la constitución y las leyes, estigmatiza, insulta, controla a otros poderes, allana, cierra medios e incomunica. Pero, en fin, nada diferente se podía esperar de un Foro que, de acuerdo a la nota de prensa de AVN del 14 de junio, asumió como uno de sus objetivos “analizar el fenómeno de la violencia opositora promovida desde abril pasado en Venezuela”. Este es un claro ejemplo de la teoría del espejo aplicada por los nazis, atribuir al otro los desmanes propios. Definitivamente las palabras sirven para todo.

lunes, 12 de junio de 2017

Ya basta amigo

Represión policial

Te entiendo amigo, te metieron en una vorágine de la cual te cuesta salir. Esos niveles de represión bestializan al mejor ser humano. Lo peor es que mañana, los mismos que hoy atropellas con tanta saña, serán los que seguramente solicitarás para que te resuelvan un problema
Correteábamos por el barrio desde muy pequeños. Éramos 11 y no nos llevábamos un año de diferencia. Tú fuiste el más tremendo. Recuerdo aquella vez que te jubilaste del Liceo y nadie sabía de ti. Tu madre desesperada visitó cada una de nuestras casas y no sabíamos nada de tu paradero. Al caer la tarde fue al Hospital, a la Policía y hasta a los bares cercanos, no vaya a ser. La búsqueda fue infructuosa y al caer la noche, la angustia comenzó a adueñarse de los vecinos. Pasada la medianoche apareciste sucio, sin los libros y con el rostro lleno de felicidad. La escapada a la playa con la muchacha de servicio de Doña Carmen bien valía el regaño y el castigo. Eso fue lo que nos dijiste no sin antes vanagloriarte de los morados causados por los azotes que, con el cable de la máquina de coser, te propinó tu padre aquel glorioso día. Así creciste, siempre eludiendo la escuela y la rutina. Mientras tus amigos se enfocaban en los estudios, tú lo hacías en la aventura. El placer de las victorias rápidas te seducía. Eso te apartó de la escuela, más no del buen camino.

Con el tiempo nos fuimos dispersando. Juan, Ramón y Andrés se casaron muy temprano y se dedicaron al trabajo, Luís, Edgar y yo proseguimos los estudios y hoy somos profesionales. Orlando y Raúl se entregaron a la vida loca del dinero fácil y los vicios riesgosos, lamentablemente ya no están en este mundo. Marlon y Carlos están en la cárcel, lo que es casi decir que están demasiado cerca del otro mundo. Tu caso fue distinto. Si bien no estudiaste, no caíste en la tentación del delito ni del mal vivir. A pesar de que eras entrador y bien parecido, no embarazaste a ninguna de las chicas del sector, ni estafaste a ningún desprevenido, mucho menos incursionaste en el peligroso mundo de las drogas o el alcohol. Sí tenías un problemita y no lo puedes negar, la disciplina del trabajo te era huidiza. Eso hizo que tu padre, un viejo sargento jubilado de la Guardia Nacional, te llevara casi a rastras a su antiguo Destacamento, donde rogó que te admitieran. El temor a que te hicieras viejo bajo su techo y la posibilidad de verse obligado a trabajar para mantenerte, lo hizo tomar esa drástica determinación.

Al principio fue muy dura tu vida militar, te escuche comentar en una de esos sábados de cervecitas en la bodega del portu Felipe. Los entrenamientos agotadores, las levantadas al alba, los baños con agua fría, las interminables guardias, la comida insufrible, calarse los caprichos de los superiores, pintar cada 3 meses la casa de playa del General, escoltar las amantes de los oficiales a sus casas a altas horas de la madrugada y luego cargar las bolsas de las esposas cuando van de compras, eran parte de las actividades que te hicieron pensar en la deserción en más de una ocasión. Sin embargo te aguantaste. La ilusión de que en cualquier momento te trasladaran a alguna Aduana te mantenía firme. Los cuentos sobre compras de apartamentos y carros por parte de los afortunados transferidos a esos puestos de frontera, eran la comidilla en el comando. Incluso, llegaste a comentar que te darías por bien servido si te destacaran en la Alcabala de Peracal en el estado Táchira. Sin embargo, tanto esperar y mira lo que te pusieron a hacer: agredir a la gente por protestar.

Con razón ya no te dejas ver por el Barrio. Pedro José, tu padre, nunca da razón de ti y Rosaura, tu madre, a veces deja soltar que estas muy malhumorado y que por eso no sales. Te entiendo amigo, te metieron en una vorágine de la cual te cuesta salir. Esos niveles de represión bestializan al mejor ser humano. Lo peor es que mañana, los mismos que hoy atropellas con tanta saña, serán los que seguramente solicitarás para que te resuelvan un problema de salud, legal, laboral, espiritual o simplemente para que te tiendan una mano en un momento de apremio. Son tus compatriotas hermano. Son los venezolanos de siempre, los mismos a los que alude el Himno Nacional y por los que te has sentido orgulloso cuando ponen en alto el nombre de Venezuela por sus hazañas deportivas, científicas, artísticas o simplemente por ser buenos ciudadanos. En fin, son los mismos que lloran igual que tú al escuchar el Alma Llanera o esa bella canción compuesta por los españoles Herrero y Armenteros, llamada Venezuela. Ya basta, te lo pido de corazón, no te sigas manchando las manos de sangre. Mira que esa vida que mañana posiblemente apagues con un tiro certero, puede ser la mía, la de tu amigo del alma. Piénsalo. Saludos.

martes, 30 de mayo de 2017

Centauros alados

Centauros

Estoy seguro que cuando esta pesadilla termine, aquéllos que cayeron bajo las balas asesinas de Policías, Guardias Nacionales o Colectivos armados, estarán desde el cielo, cual centauros alados, con escudo y lanza en ristre, vigilantes para que en Venezuela nunca más se repita esta desgracia
Los he observado en las marchas opositoras. Andan en grupos de 6 a 8 jóvenes. Sus edades oscilan entre los 14 a 24 años aproximadamente. Se entremezclan muchachos y muchachas y es posible distinguirlos por la delicadeza con el cual las féminas lucen sus atuendos de guerreras espartanas. Definitivamente las venezolanas, hasta en los trances más enconados, no pierden la prestancia que da cuidar la armonía de sus encantos. Todos transmiten energía, entusiasmo, convicción de que están en el lado correcto de la historia y sobretodo la sensación de que este país es de ellos y que es su deber defenderlo.

Con un andar ligero atraviesan en fila india la multitud ante el aplauso y los vítores de los marchistas. ¡Valientes!, ¡valientes!, es lo que se escucha a su paso. La vestimenta los hace distinguir del resto. Desde lo lejos se ven llegar con el rostro cubierto con una pañoleta colorida o una franela hábilmente enrollada cual turbante de beduino del desierto. Llevan un casco de motorizado o de ciclista para amortiguar la lluvia de bombas lacrimógenas, y sobre el cuello, la máscara antigás para evitar la asfixia. Sobre este aditamento es curioso observar que usan de variados modelos, desde las más sofisticadas disponibles en el mercado, hasta las de factura artesanal hecha con botellas plásticas de refresco, con rellenos de algodón y tapas ahuecadas para poder respirar. Esto sin dejar de mencionar el aditamento más importante: el escudo.

El escudo se ha convertido en un símbolo de lucha y de creatividad artística. Los he visto de diferentes formas y materiales, los hay de madera gruesa, de cartón piedra y de metal. Los pintan con el tricolor nacional o con el emblema usado por los cruzados del siglo XI, a algunos les colocan mensajes políticos, a otros alguna figura escatológica y hasta se pueden divisar unos pocos con mensajes tiernos, como aquél que vi en uno con el que se cubría una jovencita en Altamira: “Amor es, no tener que pedir permiso para ser libre”. El uso de estos artefactos de defensa los ha llevado a las páginas de los diarios más famosos del mundo y a tener presencia permanente en las redes. Queda para la Historia la foto donde cual guerreros comandados por Leónidas en la guerra contra los persas de Jerjés en el paso de las Termópilas, se guarecen bajo sus escudos ante las bombas lacrimógenas lanzadas por la Guardia Nacional.

Los llaman Guerreros de Franela, no estoy seguro del origen de ese distintivo, quizás se halla escogido por ser este el atuendo preferido para taparse el rostro. Sin embargo, el gobierno los llama de otros modos. Los califican de “violentos”, “infiltrados”, “alzados en armas”, “vendepatria”, “conspiradores”, “vendidos al imperio”, “terroristas” o cualquier otro calificativo que los coloque en la esfera del delito para justificar el ensañamiento con el que han sido reprimidos. Igual los llamó Morales en la Batalla de La Victoria en 1814, igual los llamó Gómez en 1926, igual los llamó Pérez Jiménez en 1957. Al parecer el Presiente Maduro no aprende de la Historia. Valdría la pena recordarle una de las sentencias más famosas del Ilustre Americano Antonio Guzmán Blanco “el que se mete con muchachos está irremediablemente perdido”.

Hoy día en Venezuela decir que esos muchachos son el futuro del país está definitivamente fuera de contexto. La fuerza de las circunstancias los ha convertido en el mejor presente que tiene Venezuela. Sobre sus hombros ha descansado la resistencia en la calle contra el régimen bananero de Nicolás Maduro y la cúpula militar que lo sostiene. A su temprana edad han asumido la responsabilidad de liberar a su país a pesar de los sacrificios que tal tarea ha implicado. Muchos de estos valientes han sido sometidos a torturas, vejámenes, juicios ilegales y violaciones de sus derechos humanos. Otros han ofrendado sus vidas en la lucha por la libertad, es el precio más alto que han tenido que pagar. Pero cada vez que cae uno, salen cientos a ocupar su lugar. Venezuela puede sentirse orgullosa de estos guerreros. Su gesta quedará en la memoria de la nuestra y de las próximas generaciones. Estoy seguro que cuando esta pesadilla termine, aquéllos que cayeron bajo las balas asesinas de Policías, Guardias Nacionales o Colectivos armados, estarán desde el cielo, cual centauros alados, con escudo y lanza en ristre, vigilantes para que en Venezuela nunca más se repita esta desgracia.

lunes, 15 de mayo de 2017

Estatuas y Botas Militares

Estatua de Chávez quemada Pariaguán

Hablando de estatuas efímeras, en el caso venezolano tuvimos las estatuas de Antonio Guzmán Blanco y ahora las de Hugo Chávez
En el mundo hay estatuas emblemáticas, son aquéllas que han sobrevivido a los embates del tiempo y hasta a la indiferencia de algún sector de la humanidad. Son estatuas que aunque tienen cientos o miles de años, no dejan de seguir erguidas e imponentes ante la admiración de todos. Cuántas generaciones se han quedado boquiabiertas ante la Gran Esfinge de Giza o la estatua de Ramsés II en El Cairo. Son miles de años resistiendo a las inclemencias del tiempo y de los depredadores. Ni hablar del David de Miguel Ángel, una mezcla de belleza y ternura varonil o la Estatua de la Libertad, esa dama que desde el siglo XIX ha recibido a los inmigrantes que construyeron a los Estados Unidos a fuerza de trabajo y disciplina.
Hay estatuas que por sí solas compensan la costosa inversión de un viaje. Son famosas las peregrinaciones para observar al Cristo Redentor en Sao Paolo, Brasil, o al Señor Shiva de el Har-ki-Paur en la India, ambos monumentos, expresiones de culturas diferenciadas, han convocado a millones de turistas de todas partes del mundo. No importa la religión que se profese, son obras que invitan a reflexionar sobre la humanidad y su historia. También están aquellas que evocan las hazañas de quienes representan, como la de Pedro El Grande en Moscú, la de Gengis Khan, la estatua ecuestre más grande del mundo (40mts) situada en la orilla del río Tuul en Tsonjin Boldog, a 54 km al este de la capital de Mongolia, o la de Abraham Lincoln en Washington. Todas ellas evocan personajes que trascienden las posiciones morales, políticas o religiosas que podamos tener sobre su actuación en este mundo. Finalmente son maravillas que se han convertido en reliquias y testimonio incólume de lo que es capaz de hacer el hombre. La mano del artista le hace ocupar un lugar en la Historia a través de la piedra, el mármol o el bronce.
Estas obras contrastan con las efímeras estatuas mandadas a erigir en vida por los mismos representados. Es el caso de los monumentos en honor a Antonio Guzmán Blanco en Venezuela, Saddam Husseim en Irak, Hitler en Alemania, Gadafi en Libia o Trujillo en República Dominicana. Algún lector avispado me corregiría en este momento. Seguramente me increparía que esos mismos caprichos de transcendencia lo tuvieron los emperadores romanos o los faraones egipcios y perviven en el tiempo. Es cierto, fueron monumentos levantados en vida por los primeros narcisos de la Historia, la diferencia es que no fueron derrumbadas a su muerte porque de alguna manera hubo un reconocimiento de sus aportes en la construcción de la civilización respectiva. En el caso del lejano oriente hay que destacar que de esa civilización gobernada por faraones crueles y endiosados se irradió al resto del mundo la escritura, la matemática, el riego, la alquimia, la ingeniería, el vidrio, entre otras invenciones. Los romanos por su parte legaron al mundo el Derecho, el concepto de República, la arquitectura, el calendario juliano, la política, el arte militar, la escultura, la pintura, además de un arte culinario todavía apreciado.
Hablando de estatuas efímeras, en el caso venezolano tuvimos las estatuas de Antonio Guzmán Blanco y ahora las de Hugo Chávez. Al momento de escribir este artículo tengo conocimiento de que gente del pueblo han derribado por lo menos dos, en realidad una estatua y un busto. Hay una tercera en la isla de Margarita que no ha sido derribada, quizás porque está en custodia día y noche por efectivos de la Guardia Nacional. ¿El mérito de este personaje para merecer tal reconocimiento?, haber convertido a Venezuela en un país cuyos habitantes comen de la basura, no gozan del derecho a elegir sus gobernantes y caen asesinados en las calles en manos del hampa, o de los aparatos represivos y colectivos armados progobierno. Ese ha sido el legado de Chávez, morir de hambre o en manos de la violencia. Por cierto, revisando las fotos de la estatua de Chávez derribada por los habitantes de la Villa del Rosario en el Zulia, me percato que lo único que quedó en el pedestal fueron las botas militares. Claro símbolo de lo que azota hoy a Venezuela

lunes, 1 de mayo de 2017

Refrito oportuno

Mamá de las  Marcha

Son tantos los temas que la mente se satura y cuesta decidir. Estaba en esas cuando recordé un artículo que había escrito a propósito de la marcha organizada con motivo del primero de mayo del año 2009, reprimida ferozmente por el gobierno de Hugo Chávez
No acostumbro cumplir mi compromiso con el periódico escribiendo refritos publicados en ediciones anteriores. Cuando he tenido ausencia de musa, recurro a mi fuente inagotable de temas: la calle. Con sólo caminar unos pasos y sumergirme en “las catacumbas del pueblo” (Chávez’s Song, dixit), se prenden los bombillos de la creatividad; y las neuronas, en una incontrolable sinapsis, comienzan a disparar ideas como para ponerse a escribir horas sobre este desafortunado experimento social llamado Socialismo del Siglo XXI. 

En esta oportunidad no iba a ser diferente. Desde el 19 de abril hasta hoy, periodistas, opinadores, analistas, sociólogos, habladores de pistoladas, psicólogos, politólogos, columnistas, predicadores, constitucionalistas y adivinos, han compartido sus puntos de vista acerca de la terrible situación nacional a través de cualquier medio de comunicación disponible. El ciberespacio, por ejemplo, se ha visto atiborrado de estos sesudos análisis. El patrón de recurrencia que hemos encontrado se resume en dos tipos de intervenciones; la primera explicando lo que pasará en las próximas horas; y la segunda, explicando porque no ocurrió la predicción que con tanta seguridad habían anunciado en la primera. 

Pero voy a serles sincero, el ambiente que se respira en el país no es como para escribir crónicas guasonsitas como las que acostumbro a enviar al diario. En el país hay mucha tristeza, luto, indignación, horror, impotencia, rabia y sentimiento generalizado de rechazo a un gobierno que reprime de manera brutal las ansias de libertad de su pueblo. Un gobierno que se ha quedado solo y que se sostiene sobre los siniestros hombros de una cúpula militar corrupta y represiva, y sobre los de una fuerza paramilitar conformada por malandrines con cerebro reptil enceguecidos por el resentimiento, la ignorancia y el poder ilusorio que da el usar un arma contra gente indefensa, ante la vista complaciente de los cuerpos policiales. 

Pero no debía dejar esta columna vacía. El deber llama. Debía decidir sobre qué escribir. Son tantos los temas que la mente se satura y cuesta decidir. Estaba en esas cuando recordé un artículo que había escrito a propósito de la marcha organizada con motivo del primero de mayo del año 2009, reprimida ferozmente por el gobierno de Hugo Chávez. Y fíjense para el momento en que se publicará este artículo será uno de mayo, que coincidencia. Este año, al igual que en el 2009, la oposición democrática organiza una marcha para decirle al mundo que nos estamos muriendo por la falta de comida y elecciones. Es esperable que, cómo en aquel año, se reprima esta manifestación popular y pacífica. Cualquier parecido con los sucesos de hoy no es mera coincidencia, es una política del gobierno. El artículo trata sobre una carta que un GNB envía al Presidente de la República, veamos.

“Mi querido y amado líder, le escribo este parte de guerra para dar cuenta del éxito de la Operación Gas del Bueno, desplegada el 1º de Mayo, fecha que usted decretó desde sus días de bisoño visionario allá en Sabaneta, como día del trabajador socialista, en respuesta preclara al día del trabajador oligarca, cuya fecha no quiero ni acordarme por respeto a usted y a los becarios de las misiones. Como jefe de las fuerzas a su servicio es mi deber mantenerlo informado de los resultados de nuestra gesta contra los antipatriotas que quieren verlo entregar la presidencia derrotado por los votos. ¡No votarán! Voy de informe.

Eran las 11:00 am cuando los 600 valientes efectivos ya estaban apostados en la avenida Universidad esperando a los conspiradores. Muchos de ellos estaban de lo más alegres luciendo sus novísimas armas antimotines que usted generosamente compró para la tranquilidad del gobierno nacional, de jorgito y de la nueva jefa cuyo nombre me lo dijeron esta mañana pero con tanto agite ya se me olvidó. Nota aparte los uniformes modelo robocop, le aseguro que los muchachos durmieron con ellos puestos, se veían tan guapos y varoniles, que qué le cuento. A las 12:00 del mediodía comenzaron a llegar los traidores pitiyanquis. Nos pusimos alerta. Avanzaban en cantidad importante, la cual no específico para no molestarle. 

Mientras se acercaban advertimos, gracias a nuestro comando de inteligencia graduado en la Misión Robinson II, que esta vez sí venían con todo para tumbarlo. Al frente divisamos más de cien personas mayores de 70 años. Por supuesto, hubo nerviosismo y nos pusimos en posición de combate. Usted sabe que estas viejitas y viejitos son los más peligrosos pues esa experiencia no se compara con la de nuestros inexpertos funcionarios. 

Por fortuna contábamos con bombas mostaza (gracias, de nuevo), rolos, escopetas de perdigones, el apoyo de la Guardia Nacional y de los muchachos del partido. Sin este pertrecho hubiésemos sucumbido indefensos ante tanto grito y miradas de rabia, sin contar las peligrosísimas banderas que portaban.

Dimos muestras, mi querido y amado líder, de patriotismo y valentía. Lástima que no pudo ver con sus propios ojos a estas viejitas y viejitos morder el polvo ante la actuación temeraria de los muchachos. Estos se acercaron peligrosamente, arriesgando su vida, logrando rociar el gas verdoso (hoy lo estrenamos, de nuevo gracias) a menos de un metro de esos ancianos facinerosos.
Al final, luego de una cruenta y desigual batalla, logramos despejar la zona. La revolución se salvó una vez más. Sin embargo es mi deber incorporar en este informe un mensaje que le envía con mucho respeto el sargento López: si le puede activar el seguro médico porque su mamá está hospitalizada: ¡fue una de las viejitas que marcharon hoy!”.

Como pudieron ver, se trata de un refrito oportuno.