lunes, 11 de julio de 2016


Untermensch 

 


La expresión “escuálido” no es más que una manera de subhumanizar al adversario al tratarlo como “poca cosa”. Para el discurso del liderazgo chavista los escuálidos siempre son prescindibles
La expresión alemana untermensch significa “subhumano” u “hombre inferior”. En la doctrina nazi fue el término usado para catalogar a los oriundos de la Europa del este. Polacos, serbios, húngaros, rusos y grupos sociales como judíos y gitanos, eran considerados más cercanos a los animales que a la raza humana. En el mejor de los casos podían ser vistos como el escalón más bajo de la especie. Ligarse con ellos representaba un real peligro para el mundo civilizado. Una raza superior, vale decir, la Aria, no podía permitirse el lujo de contaminarse con unos genes que a todas luces no habían logrado el grado de evolución biológica alcanzada por los descendientes directos de los pueblos germanos.

Durante la 2da Guerra Mundial, Hitler y su aparato de propaganda dirigido por Goebbels, embobaron al pueblo alemán con el cuento mil veces repetido de estar predestinados a dominar Europa por ser la raza superior en el continente. Un alemán valía 10 o 20 veces más de lo que podía valer un untermensch, sin importar que hubiese sido su vecino, su médico de cabecera, su compadre, su tendero de confianza o hasta su yerno. El verbo cautivador del Führer y la creatividad propagandística, llevaron a un pueblo que se preciaba como uno de los más cultos de Europa, si no a justificar, por lo menos a ser indiferentes ante la cacería de humanos más despiadada del siglo XX.

Enseñoreados por el control absoluto del poder, con tribunales complacientes y unos medios de comunicación al servicio del régimen, los nazis anclaron en el subconsciente del pueblo alemán el asumir como natural la creación de ghettos, campos de concentración y hasta la llamada Solución Final, para deshacerse de quienes representaban un peligro para la generación de jóvenes que se estaba levantando bajo la conducción de un Reich que duraría mil años. Bajo esas premisas racistas, los nazis torturaron, humillaron y mataron a millones de personas marcadas como untermensch,

Caído el Tercer Reich, la ideología nazi no desapareció sino que adquirió matices diferentes. La envoltura se presentaba ahora con otros colores pero el contenido siguió siendo el mismo. Ya no se argumentaban cuestiones de raza para justificar la barbarie, ahora el gran justificativo eran las cuestiones ideológicas. Ya no eran los arios como raza superior, sino los camaradas como dueños absolutos de la verdad, la moral y la justicia. Los gulags o campos de exterminio, los pogroms o linchamientos masivos, los juicios amañados, se crearon para estigmatizar, humillar y hasta exterminar a los nuevos untermensch, los disidentes contrarevolucionarios.

En América Latina a muchos nos pasó lo mismo que a los alemanes con la propaganda nazi. Nos tragamos el cuento de una revolución cubana que llegaba para hacer justicia a los “pobres de la tierra”, “inspirada por grandes sentimientos de amor”. Los cantos de Silvio, Pablo y Carlos Puebla nos dibujaron una gesta heroica e idílica. La propaganda nos hizo venerar a los barbudos como nuevos Robin Hood con botas de campaña y uniforme verde oliva, quienes enfrentaron al “poderoso imperialismo yanqui” para lograr la “definitiva independencia”.

Lo cierto es que ese entusiasmo que llevó a muchos jóvenes idealistas a ofrecer su vida para lograr en sus países el “paraíso socialista”, no nos permitió ver los fusilamientos luego de juicios sumarísimos, ni el encarcelamiento de homosexuales “para curarlos de una vez por todas”, ni los actos de repudio a familias enteras por no comulgar con la revolución, ni el apartheid que impide que los cubanos puedan disfrutar de los productos y servicios que los turistas se gozan gracias a las divisas. Para no ser menos la revolución creó su propio sector de untermensch, los llamados “gusanos” de Miami. Más deshumanización imposible.

 La revolución bolivariana no podía ser diferente. Su fuente de inspiración ideológica y política le ha brindado también asesoramiento en eso de calificar de untermensch a una parte de la población. La expresión “escuálido” no es más que una manera de subhumanizar al adversario al tratarlo como “poca cosa”. Para el discurso del liderazgo chavista los escuálidos siempre son prescindibles. Por ello poco importa despedirlos por solicitar el referendo revocatorio, o negarles el acceso a las bolsas de comida que el Gobierno solo destina a sus afectos. Como “pocas cosas” pueden ser objeto de prácticas ruines y humillantes, como golpearlos y desnudarlos en público. Lo hicieron contra jóvenes estudiantes en la UCV en abril de 2014 y recientemente contra menores de edad, estudiantes del Seminario Menor San Buenaventura de Mérida. En estos como en los otros casos de la Historia, habría que ver quien al final es el untermensch, si el agredido o el agresor.

lunes, 27 de junio de 2016

Montando ollas no hay quien les gane

exmagistrado Aponte Aponte

No me ocupare de las malandrerías recientes para obstaculizar y hacer imposible el proceso de validación de firmas. Total, Venezuela ya no se sorprende por tanta bellaquería, abuso, burla y desconocimiento de la voluntad de ese pueblo al que tanto mientan para justificarse en el poder. El descaro del CNE es tan groseramente escandaloso que cuando uno le cuenta a amistades en el exterior, no hacen otra cosa que mofarse por ser dizque “exagerado, radical, ofuscado, intolerante y malcriado”. Si el interlocutor no es tan amigo, la calificación es de “oposicionista enfermizo”. Ante tanta duda sobre mis denuncias, no me ha quedado otra que responderles como dicen los maracuchos “veníte y viví con él, pa’ que veaís”. 

Ahora me ha dado por hacer memoria y recordar los episodios que han desnudado al gobierno revolucionario y humanista como un mentiroso, farsante, tramposo, truculento, tahúr y experto en construir acusaciones contra venezolanos honestos con pruebas falsas y la complicidad de los llamados a impartir justicia en el país. Han sido muchas las situaciones en las que se ha encarcelado a ciudadanos con supuestas evidencias, que luego con el tiempo se descubren como fabricadas, bien por la confesión de quienes participaron en el montaje o por pruebas incontrastables de su falsedad. Sin embargo, el Gobierno que salvará a la humanidad, haciendo caso omiso al descubrimiento de sus vagabunderías, ha mantenido tras las rejas a las víctimas de sus montajes. Aunque siempre hay una excepción. 

En el 2004 detuvieron a Carlos Melo, para ese entonces dirigente opositor. Resulta que lo “pescan” en una Bomba de Gasolina en El Rosal con un arsenal de fusiles FAL como para armar un ejército. Al momento quedé sorprendido. Asumí que Melo estaba decidido a organizar la resistencia guerrillera al régimen de Chávez. Conociendo su trayectoria de irreverente consumado, me lo creí. Pero resulta que fue liberado a los pocos días sin juicio alguno. Por supuesto la mentira se cayó por sí sola. Tenían al hombre, tenían las armas, tenían el motivo, pero los muy torpes no pudieron “probar” la vinculación de las tres cosas. Imagino que como el régimen estaba comenzando no tenían la destreza que tienen ahora para montar parapetos incriminatorios. 

La chapucería más escandalosa fue con el “Testigo Estrella” del caso Danilo Anderson, Giovanny Vásquez, el “psiquiatra” de los “ojos sinceros” como solía decir el poeta de la revolución y exFiscal  Isaías Rodríguez. Con la declaración de este “testigo” el Gobierno encarceló a media humanidad y obligó al exilio a otro tanto. Desde el primer momento se le veían las costuras. Ese señor tenía el don de la ubicuidad, al mismo tiempo que escuchaba la planificación del asesinato de Anderson en las tupidas selvas del Darién en Panamá, participaba en una fiesta en un lujoso hotel de Caracas donde se hacían los pagos a los sicarios. Al final se descubrió que era una inmensa coba, pero allí siguen los presos y los exilados. 

La lista es imposible detallarla. El caso de los Paracachitos es emblemático por lo poco convincente. Nadie se creyó que unos carajitos campesinos que venían de Pamplona desarmados y desorientados, iban a tomar por asalto a Miraflores y asesinar al Presidente. La historia era tan fantástica que terminaron despachándolos a su tierra natal con lunchera y todo. Pero las ollas se montan desde los niveles más altos.

El ex -Juez Aponte Aponte decía en una entrevista desde Miami al referirse a quien le daba las órdenes para joder opositores, “de Luisa Estella Morales (Presidenta del TSJ) recibí infinidad de llamadas sobre casos en curso para que buscara jueces idóneos y manipular más de un caso”. Sobre la acusación al Comisario Mazuco  por ser supuesto autor intelectual de un homicidio manifestó; “ese caso fue más o menos  así, buscaron un preso, lo encapucharon y lo pusieron como testigo para que dijeran que este señor le dijo que mataran a otro”. 

La empresa Apple determinó que los supuestos correos electrónicos esgrimidos por Jorge Rodríguez para acusar por conspiración a Pedro María Burelli, eran falsos. Sin embargo, el Gobierno sigue acusándolo de golpista sustentado en los mismos correos. Ni hablar del caso Leopoldo López. Ni el juicio les salió bien, su testigo estrella les tiró la cabra pa’l monte y ni bolas le pararon, mucho menos al fiscal arrepentido y autoexilado. Todavía Leopoldo sigue preso. Situaciones como las descritas han sido posibles porque se han prestado funcionarios, fiscales, jueces, policías y ciudadanos inescrupulosos que han actuado, bien como protagonistas o actores de reparto. Definitivamente, al gobierno del socialismo del Siglo XXI, montando ollas, no hay quien le gane.

lunes, 13 de junio de 2016

Cambio peine sacapiojos por harina de maíz

Escasez

El destino nos alcanzó. La revolución humanista, bolivariana, participativa, protagónica, salvadora de la especie humana y de los osos frontinos hizo que pasaremos del modo incrédulo (no vale, no creo) al modo premonitorio (yo sabía que esta vaina venía, siempre lo supe), sin pasar por Go, ni cobrando los 200 de Ley. De la noche a la mañana nos vimos pagando el kilo de carne al mismo precio con el que una semana antes pagábamos unas cervecitas con los panas, y quedaba para llevarle una arepa con reina pepeada a la propia. Ahora no hay que comprar, y si algo se encuentra, no hay con que pagar. Hasta nuestro vocabulario cambió. Ya la gente no se refiere a su sueldo como “la quincena”, sino como “la miseria esa que gano”.

Chávez nos lo advirtió en su momento y no le paramos ni media bola. Vaticinó que íbamos rumbo al trueque como forma de intercambio. Recuerdo que en un Aló Presidente de junio de 2006, el para entonces Presidente (el título de Galáctico lo obtendría después), planteó que un agricultor de Barlovento podía intercambiar plátanos por cachamas con un pescador del estado Bolívar. Hoy, exactamente 10 años después, se cumple su deseo. El trueque pasó a suplantar las relaciones comerciales capitalistas. Ya ni se compra ni se vende como decía aquel pasodoble que popularizó Billo.  Se impuso la permuta como contrato sinalagmático, translativo de dominio, oneroso, commutativo, instantáneo o de tracto sucesivo, según la voluntad de las partes, y por lo tanto consensual. Tal como dirían los abogados, alumnos de ese portento y pesado del Derecho nacional, de cuyo nombre no me quiero acordar. 

Ya es usual que en la oficina la del Departamento de Contabilidad cambie café por aceite con la ascensorista; o que el Jefe de Personal se trance por dos jabones de olor y una pasta dental a cambio de un paquete de arroz y una cajita de Eutirox vencida. Ayer observé un trueque generacional, Maurita la de Atención al Cliente, intercambio con Raquel, la de Archivo, un paquete de pañales para bebe por uno similar, pero para adultos. Una criaturita recién llegada a este mundo se vio beneficiada al igual que una ancianita que ya tiene acomodados sus macundales para irse.  Pero se han visto cosas más pintorescas.

Lean este caso y me darán la razón. Mi vecina Eulalia tiene una nieta que cumple en un mes sus 15 añitos, en la cuadra de arriba vive mi comadre Camucha a la que un bajón de luz le quemo el radiecito con el que escuchaba todas las tardes a Los Cabilleros Daniel Lara y Nehomar Hernández, por mi parte tengo el carro parado por falta de un caucho rin 14 que no consigo ni para remedio. Bueno, resulta que mi vecina Eulalia se enteró de las penurias que estamos pasando Camucha y yo por la falta del caucho y del radio y procedió, cual Donald Trump criolla, a diseñar una triangulación de negocios a través del Trueque que ni les cuento.

No sé de dónde Eulalia consiguió un caucho usado pero en buenas condiciones, tenía la medida del que necesitaba para el carro. Me lo ofreció a cambio del radio Phillips que, no sé cómo se enteró, tenía guardado desde la última mudanza en una caja en el maletero. No le importaba lo viejo sino que funcionara. Al comprobar que estaba en buenas condiciones, procedimos al intercambio. Luego fue donde mi comadre Camucha a ofrecerle el transistor por el vestidito que había usado su sobrina el año pasado en el matrimonio de la hermana. Con el vestido en la mano fue donde la costurera a ofrecerle una lectura de cartas del Tarot por un arreglo a la medida. Al final, yo tenía el caucho que necesitaba, Camucha su radio, la costurera su futuro adivinado y la nieta de Eulalia su vestido para los 15. La vaina funciona. Es por esa razón que ofrezco peine para piojos con poco uso por un paquete de harina de maíz precocida.

lunes, 30 de mayo de 2016

Oliver

Oliver Sánchez

Lo que no sabía Oliver, quizás por su corta edad, es que su petitorio no iba a ser escuchado. Que los dólares que hacían falta para salvarle la vida fueron gastados en un ejercicio militar inútil por chambón y carnavalesco
Hoy pensaba escribir sobre otra cosa. En esta Venezuela revolucionaria, hay más temas que arroz. Contamos con un gobierno que hace que sea imposible que el síndrome de la página en blanco afecte hasta a un columnista como el que esto escribe. Y dejo constancia que me cuesta una y parte de la otra inventarme el tema para el artículo que he de mandar al periódico cada quince días.
Muchas veces me ha pasado que llegado el día 14, no tengo ni la más remota idea sobre qué cosa escribir. Pero cuando ya estoy a punto de resignarme y ceder mi espacio a algunos de esos columnistas espontáneos o cazadores de güire, ¡zúas!, el gobierno mete la pata por algún lado y me salva el día. Al final, Habemus Artículus gracias a las torpezas, payasadas, dislates, incongruencias, disparates, incoherencias, abusos, errores y truculencias a los que nos tiene acostumbrado la revolución bonita.
Para esta semana había pensado en tres temas. Uno de ellos tiene que ver con las desnudeces de las rectoras del CNE. Cada declaración que dan esas distinguidas damas, las colocan a un nivel de Cara e’ Tablismo, que a veces he pensado que no puede ser consciente sino producto de algún hechizo hecho desde MiraFlores. Otro tema nada despreciable, es el constante remedo, en las Cadenas Presidenciales, de aquél programa animado por Amador Bendayán, llamado Sábado Sensacional. Lo único que le falta a Nicolás es el gritico de “yaaaa regresaaamooos” que popularizó el muy querido animador. Ahora las transmisiones presidenciales se utilizan, al igual que lo hacían en el sabatino de marras, para transformar a una humilde mujer en reina de belleza por una tarde, gracias al maquillaje y vestuario prestado por la producción del programa.

Siguiendo el guión de Sábado Sensacional, Nicolás presenta a humildes mujeres del pueblo “para empoderarlas”, repartiéndoles créditos para hacer compotas artesanales de tamarindo, ocumo blanco o de yuca amarga, para lograr de esa manera “la soberanía alimentaria”. Al fondo de ese magazine presidencial siempre se escuchaban consignas políticas, dirigidas por algún militante de esas organizaciones que en el medio llevan el nombre de Bolivariana. Ese militante “asistente de producción” asoma de vez en cuando su infaltable cartel-chuleta con lo que ha de vocear el público de galería. Me viene a la memoria los cartelitos  de “Aplausos” con el que despertaban al público cada vez que el Pollo Simonatto daba la orden de rigor. Al igual que la joven que hizo realidad su sueño de ser reina de belleza por un día, nuestra humilde mujer se verá “empoderada” por un día, porque muchas veces esos ofrecimientos de créditos son pura paja o se agotan con la producción de las primeras 10 compotas.

El tercer tema, estaba de mango bajito: los ejercicios militares. Díganme ustedes si ese boche era para pelarlo. Cuando vi las imágenes de unos señores en una playa retrocediendo y cayéndose solos, ante un supuesto ataque de los “invasores”, no pude aguantar la risa.  No menos risible fue ver a esos altos oficiales con esas panzas inmensas aguantando la respiración para evitar que se dispararan los botones de la camisa ante la presión de tan prominente circunferencia abdominal. Otra escena, más patética que risible, fue ver a unos milicianos desnutridos, con palos de escoba en vez de fusiles y entraditos en años, escuchando embelesados a su Comandante en Jefe arengándolos con esa insensatez monumental de catalogarlos como “la fuerza con la cual contamos para repeler cualquier invasión”. Por la expresión de la comisura de los labios, creo que por dentro se los estaba vacilando de lo lindo.

Cuando estaba dispuesto a decidirme por alguno de esos tres flaicitos al pitcher, me entero de la muerte del niño Oliver Sánchez. Para los que no estan enterados, Oliver fue el niño que padeciendo de un Linfoma no Hodgkin, presidió una protesta solicitando al gobierno el abastecimiento de los Hospitales y los medicamentos requeridos para tratar su terrible enfermedad. En mi memoria tengo su imagen con el tapaboca y un pedazo de papel arrugado que decía “Quiero curarme, Paz y Salud”. En la foto que circula por las redes anunciando la triste noticia, aparece Oliver, el día de esa protesta, con un piquete de la Policía Nacional Bolivariano al lado. Había que resguardar la integridad física del Presidente Maduro ante tan peligroso acto terrorista.

Se fue Oliver, su valentía me conmovió. El sabía que sin sus medicamentos moriría y batalló hasta el final por conseguirlos. Lo que no sabía Oliver, quizás por su corta edad, es que su petitorio no iba a ser escuchado. Que los dólares que hacían falta para salvarle la vida fueron gastados en un ejercicio militar inútil por chambón y carnavalesco, o distribuidos graciosamente entre “las panas del Partido” para que hicieran compotas de ocumo chino, y si al final no las hacen y se cogen los reales, pues no importa, porque son un voto seguro. 

Hoy escribo sobre ti, Oliver, y  también sobre todos los Oliver que todavía agonizan a la espera del milagro que todos los venezolanos pedimos y que con luchadores como tú, con toda seguridad lo lograremos: un gobierno decente y humano.

domingo, 15 de mayo de 2016

Malandrear el revocatorio, pero con clase

MUD

Si el Partido y el gobierno me hicieran caso no tendrían que recurrir a estrategias tan chimbas como caerle a palos a la gente cuando va al CNE, o exponer a una rectora como una supina ignorante al confundir lapso con término
Hace quince días expuse en estas páginas algunos consejos para retrasar el proceso de validación de las firmas con las que pretenden sacar del poder a nuestro malquerido hijo de Chávez. Es cierto que él no se ha ganado las simpatías de las mayorías pero, parafraseando a Roosevelt cuando se refería a otro mandatario, “puede ser que sea un hijo de Chávez, pero es nuestro hijo de Chávez”. Pero vayamos al grano, sospecho que los compatriotas le hicieron caso omiso a mis recomendaciones. Me fundamento en que el camarada Jorge anda alegando lo de las firmas planas y la detección de rúbricas de menores de edad y difuntos, cuestión que a estas alturas difícilmente alguien lo pueda creer, sobre todo si para el momento de esas declaraciones ni siquiera se habían abierto las cajas para la revisión de las planillas. Bueno, su misión es evitar el referéndum y trata de hacer lo mejor posible.
Hoy insistiré con otros consejos. Si el Partido y el gobierno me hicieran caso no tendrían que recurrir a estrategias tan chimbas como caerle a palos a la gente cuando va al CNE, o exponer a una rectora como una supina ignorante al confundir lapso con término, (esperemos que esa barrabasada sea solo para confundir a los demás y no sea ella la confundida), o hacer una operación morrocoy para validar 200.000 firmas cuando hace menos de un año validaron 10 millones en tres cuartos de hora, o cambiar las reglas de juego a mitad del partido aduciendo que por cada firma defectuosa se invalidarán 100 mil de las buenas. Todas son estrategias muy balurdas y nos dejan al descubierto como unos vulgares rufianes de esos que engañan a la gente con el jueguito de encontrar la piedrita escondida en una de las tres vasijitas.

Tenemos que ser mucho más inteligentes que los escuálidos (por cierto ahora nos llaman los Esmirriados, y acusé el golpe).  Hay algo en lo cual debemos pensar al momento de hacer el trabajo sucio: nos están viendo. No podemos ser tan banderúos y evidentes porque la comunidad internacional nos respira en la nuca. Aunque entiendo que lo de la Carta Democrática lo asumimos a mamadera de gallo y que nos importa un carajo, hay algo cierto, cada vez son menos los aliados que en esta crisis nos puedan eventualmente echar una mano, aunque sea de cambures. Los que nos pueden dar auxilio humanitario en un futuro, son precisamente los que nos tienen la vista puesta, así es que mosca y hagamos las cosas bien. Todo con maña se puede, decía ese ilustre y cultísimo mandatario que ya recordaré como se llamaba.

Tengo muchas propuestas pero para aprovechar el espacio que me obsequia este periódico de la oligarquía de Bobures, expondré solo una. En todo caso, si el Partido quiere que le informe detalladamente cada estrategia, saben bien dónde encontrarme. Aunque por estos días va a ser un poco más difícil porque Joao cerró el bar por falta de mercancía. Ahora bebo tres cuadras más arriba, frente a la licorería de Pepe, la que queda subiendo por la calle donde tiene su consultorio Bonifacia, La Bruja de Casalta. Si se pierden, pregunten por ella. Todos saben dónde ubicarla. Por cierto, estoy allí a la orden en horas de oficina, de noche es muy peligroso.

A lo que vinimos, como dice el Gran Combo de Puerto Rico. Propongo que Nicolás haga un Decreto Presidencial con Rango y Fuerza de Ley (avalado como constitucional por la Sala idem del TSJ), ordenando que de ahora en adelante (por lo menos hasta enero de 2017) se midan los tiempos burocráticos no por días hábiles sino por horas hábiles. Así, si un lapso originalmente estaba previsto por 5 días hábiles, éste se traducirá en 40 horas hábiles, a razón de 8 horas diarias multiplicado por los 5 días de la semana. Ahora bien, si se trabaja de 8 a 1, cada día sumara solo 5 horas hábiles, y si se trabajan solo dos días a la semana por la crisis energética, en cada semana se contabilizarán solo 10 horas hábiles. Por supuesto, además de los días no laborables por el Decreto de Emergencia Económica,  no se contarían los sábados, domingos, feriados, ni los días que coincidan con el cumpleaños de alguna de las camaradas rectoras. Al final las 40 horas hábiles se cumplirían en 4 semanas. Por el arte de las matemáticas y los Decretos Presidenciales convertimos un lapso de 5 días en un mes, sin que al CNE se le acuse de tramposo ya que lo que haría es cumplir los Decretos Presidenciales.

Con esta propuesta el CNE podría prometer a la MUD, y con el Papa como testigo si es preciso, el cumplimiento cabal y estricto de cada uno de los lapsos descritos en el reglamento del revocatorio, con la variante de que no serían por días sino por horas hábiles. Si se acoge esta idea, el gobierno no tendría que recurrir a las tanquetas para reprimir a los opositores; ni activar colectivos que le caigan a pescozones a pacíficos marchitas; ni tendría Jorge que inventar excusas inverosímiles para sabotear un proceso que tiene el respaldo de tanta gente; y, mucho menos, amenazar con cárcel a honestos ciudadanos bajo la acusación de llevar adelante una conspiración que solo existe en los discursos presidenciales y en las páginas de los panfletos que regalan en la salida del Metro. Está claro que si se vendieran, nadie los compraría. Por supuesto que podemos malandrear el revocatorio, pero eso sí, con clase.

lunes, 2 de mayo de 2016

¡Esta firma no va, y esta,… tampoco!

Rectoras CNE

Ese es un mensaje claro y contundente. A buen entendedor, y las Rectoras entienden, pocas palabras. Pero no nos confiaremos y utilizaremos otras estrategias. Por cierto, y hablando de otra cosa, por allí escuché que en la UCV unos encapuchados armados se robaron unas planillas firmadas
Bueno camarada, Tibi no pudo aguantar más, al final tuvo que entregar las planillas. La amenaza de marchar hasta las puertas del CNE, pudo más que la corajuda resistencia de nuestra compañera revolucionaria. La cosa no estaba fácil. Nuestros leales seguidores días atrás pudieron detener, a punta de pescozones y peinillazos, la pretensión de un grupete de diputados, diputadas, periodistas y periodistos, de hacerse de las planillas. Pero para el día de la gran marcha difícilmente se podía contar con ellos. La inflación desatada ha hecho que nuestros más resteados militantes no arriesguen el pellejo por las 4 lochas que le abonamos a su cuenta por cada contramarcha o acción violenta que les encomendamos. Ni modo, había que entregar las planillas.

Pero no importa camarada. Apelaremos a una de las más sesudas tácticas creadas por nuestro Comandante Eterno, “los agarraremos en la bajaíta” decía cual General Patton en la Guerra de los Sexos, cuando se veía contra la pared. Ya nuestro querido Capitán lo anunció, “no nos calaremos firmas planas”. Ese es un mensaje claro y contundente. A buen entendedor, y las Rectoras entienden, pocas palabras. Pero no nos confiaremos y utilizaremos otras estrategias. Por cierto, y hablando de otra cosa, por allí escuché que en la UCV unos encapuchados armados se robaron unas planillas firmadas. Bueno ese es el peligro de recoger firmas en lugares tan peligrosos como esa universidad. Si te llegaran a preguntar, la respuesta es sencilla, esa es la oposición que se auto roba para después echarnos la culpa.

¿Que la situación esta complicada?, no te puedo decir no, si, si. Nuestro Líder Obrero la ha embarrado como dicen en su tierra natal. Pero qué le vamos a hacer, es lo que hay. Ahora toca arriar para que no lo revoquen. Pero lo que dices es verdad, él tampoco ayuda. Ya lo de la guerra económica nadie lo cree, y cuidado si nosotros tampoco. Pero nada, el que duda pierde y lo nuestro es llevar adelante esta revolución que convertirá a nuestra patria en una potencia que superara a Japón. Claro, con tantos días sin trabajar no entiendo como lo vamos a hacer.

Como buen militante he decidido poner a la disposición de la revolución mi sapiencia en materia de firmas. Tengo vasta experiencia en esos asuntos. Mis primeros pininos fue imitando la de mi mamá en los Boletines del Liceo, años después perfeccioné ese arte con sus cheques. En materia de invalidación no soy menos. Las primeras que invalide fueron las que se recolectaron en mi edificio con el propósito de declararme persona no grata por las parrandas de los fines de semana. Me percate que fueron recolectadas en horas laborales, por lo que quienes firmaron fueron los abuelitos. Además lo hicieron de pie y sin apoyo alguno. Ante la seguridad de que esas firmas estaban chuecas, solicite que se contrastarán con las de las cédulas de identidad. Se invalidaron el 60 % El resultado: sigo viviendo allí.

En este caso, dada la importancia del asunto, consignare en la Oficina para Asuntos Electorales del Gobierno algunas recomendaciones para cuestionar las firmas de los apátridas. Se debe comenzar por invalidar las que tienen sobre ellas rayonsitos que impiden leer con claridad el nombre del firmante, se puede alegar intento de ocultamiento de la identidad. Las firmas que terminan con piquitos o sombreritos deben ser invalidadas por sospechosas de falsedad ya que una persona seria no firma de esa manera. También se pueden desechar las que ocupan más espacio que el indicado, se debe alegar apropiación indebida de espacio ajeno. Si el que firma es mayor de 80 años hay que citarlo para que lo vuelva a hacer, si la segunda firma no es idéntica a la primera se debe asumir que la primera es falsa, esa es la que vale. Si alguien colocó el nombre y apellido en letra de molde, hay que invalidarlo, porque eso no es una firma.

Podría dar más recomendaciones pero no quiero enredar a los encargados de enredar la validación de firmas. Solo espero que me hagan caso, pues de eso se trata la democracia participativa y protagónica. Todos tenemos derecho a joder y fastidiar a la oposición. Ese es un derecho constitucional de acuerdo a la jurisprudencia que se está instaurando en el país. Si me hicieran caso estoy seguro que en el proceso de validación de firmas se repetirá con mucha frecuencia el siguiente estribillo: “esta firma no va, y esta,…. tampoco”.