viernes, 12 de junio de 2015

La Sofi

La Sofi, por Tulio Ramírez

Amigas

No se alegra por la situación de Tati, pero tampoco la crítica. Sofi sabe, por amarga experiencia, que hay muchas maneras de huir y Tati escogió una de ellas, la que le permitiría evadir lo que más teme, la pobreza

La relación de amistad entre Sofi y Tati viene desde sus estudios de bachillerato en aquél Colegio de Monjas que se hizo muy famoso en Caracas, porque cursaban las chicas más Jai de la capital. Pero a diferencia de Tati, quien venía de una familia muy pudiente y acomodada, Sofi ingresó al plantel por ser la hija del vigilante del Colegio y de la señora que aseaba los baños. Un matrimonio que llegó de la hermana república huyendo de guerrilleros y paramilitares.
Un día se obstinaron de las agresiones y abusos de quienes dizque luchaban para defender a los pobres y decidieron dejar atrás su huerto, su vaquita, los dos chivos y todas sus querencias. Dijeron adiós a su querida Coropoya allá en los confines del Caquetá y emprendieron hacia una tierra rebosante de petróleo, trabajo y sobre todo, de paz.
Esta humilde pareja llegó a Caracas sin plata para comer y con una adolescente que en su vida había recorrido más allá de la última esquina del pueblo. Les tocaba resolver y como dicen allá en su tierra “hicieron la vuelta para buscar donde camellar” y a los pocos días lograron conseguir trabajo en el prestigioso Colegio de Monjas. Pero no fue gracias a la buena suerte. En la caja amarrada con mecate que hacía las veces de maleta, habían traído una cartica de recomendación del Padre Prudencio, un sacerdote español que resultó ser Tío de la Hermana Rosario a la sazón Directora del Colegio de Monjas.
Así las cosas, la vida de Sofi, cuyo nombre de pila, por cierto, es Sofía del Carmen, se entrecruzó con la de Tati y sus amigas. Paradójicamente, la violencia colombiana la apartó de una segura vida ligada a la tierra y sin perspectivas de crecimiento más allá de la precaria primaria que estudió entre balas y obuses, para codearla con las jovencitas más consentidas de la sociedad caraqueña. Por supuesto, para Sofi no fue fácil adaptarse, tampoco para el grupo fue fácil acoger a una adolescente tímida, sin pedigrí y con una cadencia al hablar que les recordaba las innumerables cachifas que les han tendido la cama y servido el cereal del desayuno desde que tienen uso de razón. Pero como suele suceder, el tiempo y la compañía cumplieron su papel. Para el 2do año ya no era Sofía del Carmen la hija del vigilante, sino Sofi la mejor amiga de Tati, lo cual era razón suficiente para que el resto de las condiscípulas la asumieran como una más del grupo.
Al graduarse de bachilleres, Tati y Sofi se prometieron no perder contacto e hicieron un pacto de amigas. Quien se casara primero nombraría como madrina de la Boda a la otra; y al primer hijo, de ser hembra, llevaría el nombre de la otra. Esas eran Tati y Sofi, el dibujo de lo que por mucho tiempo fue la sociedad venezolana, una sociedad sin prejuicios, tolerante, afable, amiguera y sin resentimientos absurdos. Sin embargo, como suele suceder, al final la vida se impuso sobre los sueños y el deseo de conservar como congelados en el tiempo, los años felices del Colegio.
Tati y Sofi tomaron caminos diferentes. Aunque la amistad se mantuvo gracias a las comunicaciones telefónicas, fueron cada vez menos frecuentes los encuentros personales.
Tati incursionó infructuosamente en los estudios de Comunicación Social en una de las mejores universidades privadas del país, también vio desplomar la prosperidad de su familia gracias a la expropiación, por parte de gobierno chavista, de la Finca Ganadera de sus padres. El terror de convertirse de la noche a la mañana en una chica del montón, la llevó a cuadrarse con el gobierno para poder disfrutar de las mieles del poder. Hoy es la feliz “querida” de un Trisoleado con el que mantiene una larga y clandestina, pero muy provechosa, relación. Como en los cuentos de nuestras abuelas, Tati le vendió el alma al Diablo para no mermar ni en un ápice el tren de ostentosa vida que siempre disfrutó.
Mientras tanto, Sofi aceptó un puesto de secretaria en el Colegio y se matriculó para estudiar de noche en una universidad pública. Ella vive una vida modesta pero tranquila, aunque en muchos momentos siente los temores de niña por el nivel de violencia a la cual ha llegado el país. Teme por sus padres y por su propia vida, pero sabe que huir ahora es más difícil. El gobierno la tiene prisionera en un país que la acogió con los brazos abiertos y que ahora le resulta peligrosamente extraño.
No se alegra por la situación de Tati, pero tampoco la crítica. Sofi sabe, por amarga experiencia, que hay muchas maneras de huir y Tati escogió una de ellas, la que le permitiría evadir lo que más teme, la pobreza.
Es cierto que en su huida largó la dignidad, pero para esa jovencita bien vale la pena el pagar el costo que sea para mantenerse en el TOP TEN de la nueva burguesía parasitaria roja, rojita. Sofi también quiere huir de la pobreza, pero con dignidad, por eso estudia y trabaja hasta reventarse, tal como aprendió de sus padres y de ese pueblo venezolano que conoció antes de que llegara esta pesadilla teñida de rojo. Esta es la historia de Sofi, la amiga de Tati.

lunes, 1 de junio de 2015

!Deme mi cupo, camarada!


¡Deme mi cupo camarada!, por Tulio Ramírez

Dakazo académico



La verdad es que en política pareciera que todo se vale, sobre todo si los que la llevan adelante son expertos en manipulación, propaganda, demagogia y mentiras para acceder o conservar el poder. No estamos hablando solo del presente, ojo. Los partidos que se rotaron en el poder durante la llamada IV República, también eran expertos en demagogia y promesas falsas para acceder o no soltar la silla de Miraflores.
Recordamos las famosas planchas de zinc y los sacos de cemento que se repartían en los Barrios populares para ganarse el favor de las mayorías, sin dejar de mencionar la recurrente promesa de meter en cintura a especuladores y corruptos. Pero nada jalaba más el voto que llenar los ministerios de compañeros de partido.
El clientelismo siempre dio réditos que se cobraban el día de las elecciones. Había que darle un cargo al compañerito, aunque sea de ayudante del ayudante del mensajero del Director o de aseador del lado izquierdo del pasillo del piso 3, porque el cargo para limpiar el lado derecho era una cuota del otro Partido y eso había que respetarlo. Algo es algo y favor con favor se paga, como diría el compañero Secretario de Organización.
Nadie se podía imaginar en 1998 que la alternativa chavista iba a hacer de la tan criticada demagogia populista, su mejor y más refinada herramienta para ganar voluntades. Se convirtieron en expertos vendedores de ilusiones y la primera ilusión fue la promesa de una sociedad socialista justa y solidaria que, como en el caso cubano, nunca se concreta y siempre se está en tránsito hacia ella.
Quizás la figura que mejor describe esta situación es la del cochero que valiéndose de una zanahoria delante del caballo, lo obliga a marchar con la ilusa esperanza para el explotado equino, de alcanzar algún día el alimento anhelado. Esta ilusión se refuerza cada cierto tiempo, pero también cada cierto tiempo se justifica que no se haya llegado a la meta prometida.
Siempre se culpará a un tercero, llámese el imperio, la guerra económica, JJ Rendón, Uribe, la CIA, la burguesía apátrida, los medios de comunicación, el Twitter, Dólar Today, Bush padre, Bush hijo, Bush espíritu santo, los paramilitares colombianos, la oposición y pare de contar.
Con el cuento del Bloqueo y la inminente invasión yanqui, los cubanos llevan más de 50 años pasando aceite y en tránsito hacia la tierra prometida del socialismo, es decir tras la zanahoria.
Pero mientras en Cuba el caballo anda a foetazo limpio porque no hay elecciones, en Venezuela se le da paja y agua cada cierto tiempo, sobre todo si hay cerca un evento electoral.
Primero fueron las Misiones Educativas con Becas incluidas, luego los Barrio Adentro con todo y médicos cubanos, los viajes a Cuba para operarse las cataratas y hacer turismo subsidiado, el placet para ocupar edificios, fincas productivas y fábricas, luego la repartición de viviendas aunque sin título de propiedad, más tarde el remate a precio de gallina flaca de automóviles chinos, aunque reservados más para los militares que para los civiles, hasta llegar al Dakazo en 2013.
Total un populismo a realazo limpio gracias a los altos precios del petróleo. Pero como dice el gran filósofo portorriqueño Héctor Lavoe, nada dura para siempre. Los reales se acabaron y tienen que echar mano de Dakazos más baratos porque por allí vienen unas parlamentarias que de perderlas, obligarán a más de uno a movilizar cuentas y familia.
La imaginación sin probidad es perversa. Ante las parlamentarias, el gobierno tiene el sol a sus espaldas y el saco sin dólares que repartir. La búsqueda de un Dakazo salvador lo encontró en la asignación de cupos en las universidades. Llamó a un registro nacional de bachilleres con la promesa de incorporarlos a todos, violentando la Ley de Universidades que le atribuye a los Consejos Universitarios la potestad de definir la cantidad de plazas para el primer año y el mecanismo de selección.
En vez de recomendar mecanismos de admisión, tal como lo dice esta misma Ley, el gobierno impone de manera unilateral la asignación del 100% de los cupos, a través de un mecanismo ilegal, injusto y poco transparente. Por ejemplo, se les otorga cupo a personas ya asignadas en procesos anteriores, quitándole oportunidad a los que optan por primera vez.
Por otro lado se excluyen a bachilleres con elevados promedios de notas solo por pertenecer a los estratos A y B de la población. Tal despropósito es debido a que las puntuaciones por condición social son más altas en la medida en que esta sea más precaria. Así entonces un bachiller con 20 pero perteneciente a un alto estrato socioeconómico aportará a su Índice de Asignación la misma puntuación que uno con promedio de 14 pero perteneciente al estrato D.
Esto hace que en el caso de algunas carreras de la UCV, bachilleres con promedios de 15 ocupen los primeros lugares y otros con 18 y 19 hayan sido asignadas después de haberse distribuido el 60 y hasta el 70% de los cupos, sin mencionar los que quedaron fuera teniendo altísimos promedios, como se ha denunciado en innumerables oportunidades a través de las redes sociales.
Al final lo que se privilegia, por encima del talento, es la condición socioeconómica entre otras variables no académicas. Estos premios y castigos por la condición social es una injusticia por el medio de la calle. Una universidad exigente y seria debe captar a los más talentosos sean de la condición socioeconómica que sean.
Al caer la tarde este atropello a la autonomía universitaria y el consiguiente enfrentamiento con las universidades autónomas, supondrá para el gobierno un bajo costo político, en comparación con las ganancias electorales que pretende obtener a través de esta medida populista. No por casualidad el mismo día que se anuncia al país este Dakazo académico, también se anuncia una Misión Vivienda para jóvenes entre 18 y 21 años. Deme mi cupo camarada.

lunes, 4 de mayo de 2015

El falso Manguicidio

Opinión | 04/05/2015
El falso manguicidio
Si la persona acierta a la diana será acreedora de un premio el cual sería anunciado por cadena nacional. Todos tienen la oportunidad de participar y ganar. Aunque hay un detalle, solo los que tengan mejor puntería podrán salir victoriosos
TULIO RAMÍREZ
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La siempre maledicente oposición venezolana ha tomado como mamadera de gallo un supuesto intento de manguicidio que fue perpetrado a nuestro perecedero Hijo Agraciado por el siempreinvictocomandantepresidente. Esos eternos jodedores pagados por JJ Rendón, Uribe, la CIA, la NFL, la MLB y la BMW, tomaron a guasa un suceso que, según los avispados cuerpos de inteligencia, no fue ningún intento de darle matarile al Hijo del Galáctico.
Todo lo contrario, de lo que trataba era del despliegue de una nueva estrategia gubernamental para hacer eficiente a la administración pública.
Ante la inocultable ineficiencia de las oficinas ministeriales, los camaradas de la Sala Situacional han diseñado una nueva manera de servir a los ciudadanos, por supuesto, siempre y cuando estos cuenten con buena puntería y un brazo educado.
Dicho esto y para poder proseguir, se deja claro entonces, que esta vez se equivocaron los que viven del chascarrillo, la chanza y la burla de todo lo que le pasa al hijo pródigo.
Es cierto que se han inventado muchos intentos de Magnicidio en estos últimos 15 años y los humoristas de la oposición se han aprovechado de ello, pero este episodio que hoy comentamos no fue otro invento, ni siquiera un intento verdadero. Así es que esta vez se equivocaron de cabo a rabo.
Vamos a dejar las cosas claras para evitar malos entendidos. De lo que se trató fue de  poner en manos del pueblo mecanismos expeditos para acercarse a sus gobernantes y lograr que sus solicitudes sean escuchadas o por lo menos leídas.
Ese día se hizo un experimento que resultó exitoso y que podría ser llevado a aquéllas regiones donde los camaradas Gobernadores y Alcaldes han perdido contacto con el pueblo que los eligió. El experimento consistió en hacer una suerte de gobierno móvil para atender las solicitudes de la gente.
Lo que se quiere es revivir con otro estilo, los primeros gobiernos de calle que fueron televisados al principio del gobierno y dejaron de hacerse por inútiles, aburridos y demagógicos, ya que al final se cumplía solo una cuarta parte de lo que se prometía.
Ahora de lo que se trata es de atender al pueblo, utilizando la técnica empleada en aquellos juegos de tiro a un blanco móvil, que nunca faltaba en las ferias de pueblo.
Si la persona acierta a la diana  será acreedora de un premio el cual sería anunciado por cadena nacional. Todos tienen la oportunidad de participar y ganar. Aunque hay un detalle, solo los que tengan mejor puntería podrán salir victoriosos.
El día que se programó para llevar a cabo este experimento, una señora acertó y ganó. Un mangazo certero la llevó a obtener una vivienda. Nunca su intención fue generar un orificio de salida que pusiera en peligro la vida del heredero.
En el aún verde fruto colocó su número telefónico lo que le permitió a la comitiva localizarla, enterarse de su petición e informarle al Hijo del Eterno, quien procedió a concederle su deseo.
Con esto se cae la tesis del supuesto intento de Manguicidio inventado por la oposición. Ahora de lo que se trata es de afinar la estrategia. Se piensa que para solicitudes colectivas, como las de un Consejo Comunal o alguna UBCH, hará falta un manjar de mayor tamaño donde quepan los números telefónicos de sus miembros.
Se ha pensado en la auyama y la patilla. Para solicitud de medicamentos se propone el coco porque se le puede adosar el récipe con un clavito o un chinche.
Para solicitudes muy urgentes se sugiere una mano de cambures. Los físicos de la Sala Situacional hicieron varias pruebas y comprobaron que lanzadas a determinada velocidad y altura, los bananos se desgajan del racimo y al descender de manera dispersa y aleatoria aumentan la probabilidad de atinar al blanco.
Para comprobar esta tesis se aplicó el principio de indeterminación de Heisenberg, o sea, lanza el racimo y ruega a Dios porque la suerte te ayude y alguno le caiga encima.
Para mensajes desde distancias más largas se sugiere el uso de la naranja o el limón. Utilizando la técnica de David Concepción se puede llegar al objetivo ayudándose de la velocidad que adquiere la fruta cilíndrica al rebotar en el pavimento unos metros antes.
En lenguaje beisbolístico sería llegarla de bounce.
Debe aclararse que se prohibirá el uso de mamones, plátanos, remolacha, ñame morao y ocumo chino por las manchas que pueden dejar en la ropa.
Son tiempos en que renovar el closet es demasiado costoso hasta para él y los desmanchadores importados no se consiguen en el mercado por la guerra económica. También se prohíbe el uso de tomates, lechugas y aguacates maduros por ser los utilizados en actos de repudio o rechazo a mediocres espectáculos.
Quién fuese capturado lanzando estos condumios será enjuiciado por traición a la patria. Así es que, señores de la derecha endógena, patógena, nitrógena y alucinógena, no fue un intento de Manguicidio, no inventen.

@tulioramirezc

lunes, 20 de abril de 2015

La Tati

Opinión | 20/04/2015

La Tati

TULIO RAMÍREZ
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La Tati es una camarada que se adscribió a la revolución a partir de 2012, cuando recién cumplía sus 23 añitos. No se le conocía trayectoria de revolucionaria, ni en el Liceo de Monjas donde estudió primaria y bachillerato, ni en los 2 años de Comunicación Social que logró hacer en una de las mejores universidades privadas del país. El máximo gesto de rebeldía que se le conoce fue cuando en el Club protestó airadamente porque le sirvieron un Cocktail con jugo de naranja de cajita y no con jugo natural como lo había pedido. Al final, su protesta la llevó hasta las últimas consecuencias. Por intervención de su papi, para ese momento miembro de la Junta Directiva, logró que el pobre Bartender saliera despedido esa misma tarde sin derecho al pataleo.  

Más allá de ese escándalo, solo se le oía protestar por la mala calidad de las carteras que usaba su amiga Sofi. Consideraba que al usar esas imitaciones chinas, podía hacer que la gente no distinguiera lo original de sus bolsos de marca comprados en París, Miami o Madrid. Como se puede deducir, La Tati nunca cargó un tobo de agua, ni alcanzó a tener las piernas marcadas por los rasguños del gamelote, ni desayunó alguna vez con arepa rellena con sardinas de a 14 Bs. la lata y mucho menos tomó autobús, buseta o Metro para ir a la universidad. Sus vacaciones siempre fueron en el exterior. Ni imaginarla bajando a Naiguatá con su familia cargando ollas con huevos sancochados y pan de sándwich rellenos con mortadela y mayonesa para evitar alterar el presupuesto familiar. O iba a Disney o tomaba un crucero por el Caribe. Sus 15 años los celebró en Europa en un tour de quinceañeras que le salió al viejo por un ojo de la cara. Pero había que complacerla. El plan de darle como regalo un viaje a Londres para aprender inglés fue cambiado a última hora por temor a que cumpliera su amenaza de meterse a monja. Todos sabían que no tenía vocación de vida austera y monacal, pero si buscaba los hábitos por venganza, papi y mami no se perdonarían nunca haberle arruinado la vida.

Lo cierto es que nadie podía imaginarse que Tati iba a parar finalmente siendo una militante de la revolución chavista. Asiste a las maniobras militares antiimperialistas ataviada con su pantalón de campaña diseñado por uno de los mejores sastres del país, no lleva un morral sino un bolso Louis Vuitton o Mario Hernández dependiendo si la maniobra es día de semana o feriado, se coloca botas estilo militar importadas de Bélgica, lleva un cooler comprado en Miami y un paraguas que vale tanto como las cremas importadas que compra por Amazon.

¿Que qué pasó?, ¿Qué cómo una niña tan identificada con la exquisitez de la burguesía más rancia, vaya a parar a las filas de un sector político que dice odiar todo lo que ella representa?. Pues amigo lector existen más Tatis de lo que podría imaginarse. Continuemos la historia.
 
Resulta que para el 2012 su familia se vino a menos económicamente. Unos colectivos bajo la consigna “Tierra improductiva, tierra ocupada por la revolución”,  invadieron la Finca que producía más de 10.000 litros de leche por día. Hoy no produce ni 100 litros porque de las 500 reses que había, quedan unas 30, todas flacas y enfermas, las demás se las comieron o vendieron en Colombia. La casa en el Este de la ciudad fue rematada para poder pagar las deudas. En el 2013, con una mano y otra atrás, los viejos salieron del país para comenzar de cero en la tierra de sus ancestros, allá en la vieja Europa. La Tati no se fue, el amor se cruzó en su camino. Pero a diferencia de las novelas rosa, no toda historia de amor es perfecta. La Tati se enamoró de uno de esos trisoleados que se proclaman socialistas, chavistas y leales a la revolución, pero que se le aflojan las piernas y la dignidad cuando un puñado de dólares se atraviesa en su camino. Ella no sabe de dónde salen, ni le interesa. Simplemente los disfruta. Su lealtad y agradecimiento la hicieron chavista porque intuye que algo de eso tiene que ver con la fortuna de su adorado príncipe verde. Pero, como dijimos arriba, no todo es perfecto. En la última maniobra militar en defensa de la soberanía fue muy bien arreglada, como siempre. Ese día parecía una  Lara Croft  tropical, se destacaba en medio de tanto regordete disfrazado de miliciano.

Lástima que no pudo acercarse a su verde tormento, la esposa e hijos habían ido también a protestar contra el imperio. Esa es la historia de La Tati. 





























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































lunes, 6 de abril de 2015

Sociología Prebélica

Opinión | 06/04/2015
 
Sociología prebélica

TULIO RAMÍREZ
Seguiremos con el tema de la guerra contra Estados Unidos por lo menos hasta un día después de realizada la Cumbre de las Américas. Hasta un día antes nos saturaran de cadenas anunciando que faltan menos firmas que las anunciadas en la cadena anterior; se publicarán comunicados de organismos públicos respaldando la gesta antiimperialista; continuarán las maniobras militares en el Parque del Este y gracias a ellas los heladeros que se instalan en el lado de afuera de la cerca obtendrán enormes ganancias; también aumentarán las colas nerviosas no vaya a ser que la invasión nos agarre sin papel toilette. 
Desde el primer café de la mañana hasta después de "Conclusiones", estaremos sumergidos en un ambiente de preguerra más publicitaria que real, porque el eventual enemigo está ocupado en cosas más importantes. Mientras tanto, por defecto profesional me he dado a la tarea de observar el comportamiento de los venezolanos ante la fulana invasión.
Lo primero que salta a la vista son los extremos. Por una lado los fervientes militantes rojitos que creen que la invasión es inminente y por el otro, los que no se tragan el cuento y no ven más que una campaña para confundir al pueblo sobre la verdadera naturaleza de las sanciones por parte de EUA. Pero entre estos extremos hay otros. Veamos:
Los antiparabólicos. Quizás sea el grupo mayoritario. Observan la escena nacional como si fuese una obra de teatro de calle, es decir, van pasando, ven un bululú de gente, se detienen, observan un ratico y siguen su camino. Para ellos lo importante, lo verdadero, es que tienen que trabajar, llevar comida para la casa, estar pendiente de los cumpleaños familiares e ir a Higuerote de vez en cuando, no vaya a ser que invadan el apartamentico que con tanto sacrificio compraron para el disfrute de la familia.
No son irresponsables, solo están obstinados de tanto show que nunca llega a nada. Esperan las elecciones y van a votar, pero hasta allí. Con la guerra, ni pendiente.
Los perdonavidas. Profesionales destacados o ligados a la academia universitaria. Son los que dicen que primero bañados en sangre a que los vean haciendo una cola en El Bicentenario para comprar jabón de lavar. Critican al gobierno y también a la oposición, aunque se identifican más con ésta.
Comienzan sus conversaciones diciendo: “Lo que debería hacer la oposición es…”, o algo así como, “El problema de la oposición es….”. Siempre aclaran que no pertenecen a ningún partido y eso los hacen más objetivos en sus análisis.
Cual modelos sin trabajo, se dejan ver en los eventos políticos para cotizarse como disponibles, pero el miedo a ser militantes sujetos a disciplina y perder la condición de divas, los hace al final rechazar cualquier oferta para integrarse a alguna organización partidista. A lo sumo se ofrecen como asesores sin compromiso. La Guerra, solo para comentarla, hasta allí.
Los Tornasol. Grupo equivalente al anterior pero en el otro lado de la acera. Son muy cercanos al gobierno. Han ejercido o ejercen funciones como asesores, presidentes o directores de instituciones de mediana importancia. Son una suerte de péndulo, van y vienen de acuerdo a las circunstancias. Dependiendo del sol se ven rojizos o azules.
Cuando no están ejerciendo cargos o están en cargos no muy visibles, usan la estrategia de confundir a sus interlocutores, sobre todo si son de oposición. Se venden como revolucionarios críticos cuando el gobierno tiene el sol en las espaldas, no vaya a ser que esto termine y se queden en el aire.
Pero, como suele suceder, si el gobierno se repone del mal momento, se reafirman como revolucionarios y la emprenden contra los que hasta ese momento eran su eventual tabla de salvación. Les gusta el whisky, los buenos carros, los viajes y sobre todo los dólares baratos. Con la Guerra, solo los slogan y una marchita, más nada.
Los sobrevivientes. Son los que forman parte del grupo social más sufrido del proceso. Está conformado por empleados públicos que cada día corren el peligro de ser botados por no comulgar con el gobierno. Se cuidan de ir a marchas opositoras y a veces van a las convocadas por el PSUV. Se aseguran de que los vea el Jefe y después se retiran subrepticiamente quitándose la franela roja antes de entrar al Metro.
Se calan estoicamente el Patria, Patria Querida, en los actos del ministerio, se cuidan de no aparecer ni en facebook, ni en twitter en circunstancias o con mensajes que pueden hacer sospechar a cualquier Sapo Cooperante de la oficina.
Pueda que firmen la solicitud de derogación del Decreto de Obama, pero en el fondo desean con fervor que esta pesadilla acabe por el bien de todos.
Existen otros grupos y sectores más visibles. Son los que a diario aparecen en los medios de comunicación, bien en las páginas de política o en la de sucesos. De ellos no escribiré porque no quiero conocer La Tumba en ninguna de sus acepciones.