lunes, 2 de mayo de 2022

 

Miguelito no será el único en el Salón de la Fama, por Tulio Ramírez

AP Miguel Cabrera HR 499 11.08.2021
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Lo de Miguel Cabrera no es cuento. Nadie se podía imaginar que, ese mozalbete nacido en la Pedrera, estado Aragua en 1983, fecha cuando la mayoría de mis lectores ya estaban casados, con hijos, hipoteca, carro usado y sin planes para huir del país, iba a escribir la historia de éxitos que ha escrito y que continúa escribiendo en su transitar por las Grandes Ligas. 

En 2003 salta de su Maracay querida a los Marlins de Florida, a repartir los batazos necesarios para guiarlos hasta la Serie Mundial. Recuerdo durante ese clásico a un Miguel Cabrera con cara de niño y cuerpo de adolescente. Tenía apenas 20 años pero con el aplomo y la actitud de un veterano corrido en 7 plazas. Entre Miguelito y el colombiano Edgar Rentería, llenaron de orgullo a Latinoamérica en esa Serie Mundial.

Derrotar a esos Yankees de Derek Jeter, Bernie Williams, Alfonso Soriano, Jason Giambi, Luís Sojo, Jorge Posada, Rubén Sierras, Andy Pettite, Mariano Rivera y tantas estrellas dirigidas por el inefable Joe Torre, no fue cualquier concha de ajo. No solo se enfrentaban a un equipo de estrellas consolidadas sino a la tradición de una franquicia cuya camiseta se veía inmensa frente a unos Marlins con pantalones cortos pero con un inmenso corazón.

Han pasado 20 años y el hijo de Miguel y Goya va rumbo a Cooperstown. Desde hoy, a la fecha de su retiro, seguramente acumulará mucho más de 500 jonrones, más de 3000 hits, más de 600 dobles. Su nombre estará junto a los más grandes del beisbol, para orgullo de toda Venezuela. 

Pero no solo Cabrera llegará al Salón de la Fama. El gobierno revolucionario del socialismo del siglo XXI también ha acumulado numeritos para optar a un lugar privilegiado, pero en otro Salón de la Fama, el de los peores gobiernos de los últimos 100 años en el mundo.

Las cifras hablan por sí solas. La hiperinflación se llevó por los cachos a todos los países que disputaban ese rubro. Por 4 años consecutivos fue el país con mayor inflación sobre la Tierra. Eso se llama consistencia. Solo un cachito, según el Fondo Monetario en 2022 el país que ocupa el segundo lugar en inflación es Sudán con 245,1%, mientras Venezuela puntea con 500%, síntoma de que las cosas se siguen arreglando.

En cuanto al salario mínimo en la región, no hay quien le ruja en la cueva a la revolución bolivariana. Destronamos a Haití (16 $) y Cuba (67 $) desde hace un buen rato. Nuestros 2,16 $ como salario mínimo, nos coloca de manera indiscutible, como líderes en ese rubro y sin contrincante alguno que nos dispute ese lugar por los próximos años.

En cuanto al Top del índice de percepción de corrupción de 2012 a 2021, se ha estado batallando con 180 países para estar en los puestos salidores. La pelea ha sido dura pero siempre existe la esperanza de que se descubran nuevos casos de apropiación indebida de recursos públicos que nos encumbraran al primer lugar.

En esta materia la cosa no ha sido fácil, pero los avances son indudables. En la actualidad ocupamos el lugar número 5 por detrás de legendarias figuras en el ramo de la corrupción como Sudán del Sur, Somalia, Siria y Yemen. Con tesón y esfuerzo estamos seguros que la percepción sobre nuestro país en esa materia se generalizará

Que me perdone Miguel y sus fanáticos (entre los cuales me encuentro), por el recurso del paralelismo utilizado. En realidad uno no tiene nada que ver con el otro. Las hazañas de Miguel enorgullecen al país y ponen en alto el nombre de Venezuela. En cambio, los “logros” del socialismo del siglo XXI  dejan un mal sabor en nuestros compatriotas y avergüenza nuestro gentilicio. Esa es la diferencia.

lunes, 18 de abril de 2022

 

Aquel 11 de abril, por Tulio Ramírez

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Cuando salga esta nota ya habrán pasado 7 días desde el 11 de abril. Me hubiese gustado que ese lunes de semana santa se hubiese publicado esta columna, pero el tiempo es implacable. Este año, mi turno de publicación cayó hoy 18 de abril. Pues, ni modo. Como diría mi siempre despistada comadre Camucha, “donde manda capitán ni que fajen chiquito al marinero” o “al marinero se lo lleva la corriente” o algo así. Lo cierto es que no me podía colear y por ello leen hoy, en diferido, esta entrega.

No voy a narrar lo que viví ese día, ni los posteriores. Son hechos públicos y notorios, aunque se empeñe el gobierno en tergiversar lo ocurrido. La Historia Oficial narra un 11 de abril que muy poco tiene que ver con los hechos de ese día. La Colección Bicentenario se ha encargado de contar, para las generaciones futuras, su propia versión.

La narrativa sobre este episodio de la historia reciente que se lee en el texto de 6to grado Venezuela y su Gente, así lo demuestra. Entre otras menudencias ni siquiera se refieren a la alocución en cadena nacional del general Lucas Rincón en la cual le anuncia al país que a Chávez se le solicitó la renuncia a la presidencia, “la cual aceptó”.

Para este texto de obligatoria lectura en la escuela, ese hecho visto en cadena nacional, nunca ocurrió. Estaba acostumbrado a que, cuando el Galáctico estaba vivo, año tras año, agregaba un episodio más a los hechos del 11, 12 y 13 de abril de 2002. Durante 10 años, el hoy extinto presidente Chávez hizo lo mismo que hicieron los guionistas de Por estas Calles, alargó la novela con hechos inverosímiles y heroicos, supuestamente realizados por él durante esos aciagos días. Como es de suponer, nunca presentó ni documentos ni testigos que avalaran tales peripecias.

Iba recordando esos cuentos de camino durante mi rutina vespertina de joggins, cuando al encender mi pequeño transistor, se interrumpen mis pensamientos al escuchar una alocución sobre la fecha en cuestión. Como si fuese el mismísimo Chávez resucitado, la narración agregaba nuevos elementos “corroborados por documentos desclasificados por la CIA, el FBI y el Departamento de Estado”. Por supuesto, sucedió algo similar a lo que hizo Tibisay en una entrevista  televisada. Ante la pregunta sobre la nacionalidad de Superbigote, blandeó y agitó unos papeles diciendo “aquí está la partida de nacimiento, es venezolano” sin mostrarla ni entregarla al periodista. Así mismo se habló de esos fulanos documentos “desclasificados”. No se mencionó cuáles eran, ni donde estaban.

Según esos papers, el presidente gringo “doble b Busch” había decidido tumbar a Chávez después de los hechos del 11 de septiembre de 2001 (me preguntaba ¿Qué tiene que ver la parte baja de la espalda con las pestañas?). Otra perla de la cual me entero, es que el mismo “doble b Busch” había decidido tumbar a Chávez para evitar la victoria de Lula en Brasil, “pero Chávez lo derrotó y por eso hubo victorias socialistas en América Latina”. ¡Vaya pa’ la auyama!, resulta que Chávez era la mano que mecía la cuna en la región. 

Lo más escandaloso de toda esta narrativa fue la afirmación que atribuye a “la malvada, apátrida y traidora oposición” la colocación de francotiradores en la avenida Baralt para disparar a los manifestantes de oposición que, de acuerdo a los psiquiatras de la revolución, “venían engañados desde Chacaíto”. “Esos desalmados” tenían la perversa idea de generar muertos y heridos con el fin de crear una falsa imagen de lo que sucedía. Hay que tener mucho autocontrol para no batuquear el transistor contra el suelo.

Siguiendo la tradición soviética, Lucas Rincón fue nuevamente borrado de la foto. Ni se mencionó. Por si fuera poco los llamados pistoleros de Puente Llaguno a los cuales toda Venezuela observó disparando en dirección a la manifestación, tampoco fueron mencionados. Ni siquiera inventaron alguna excusa como lo hacían antes, algo así como que  estaban disparándole a unas palomas que estaban haciendo sus necesidades sobre las cabezas de los malucos manifestantes que querían tumbar al buena vaina de Chávez. Lo que vieron todos por televisión, nunca se produjo. Como sigan estas narraciones faltará poco para que se diga que fue algo inventado por el aparato propagandista de los lacayos, apátridas y mercenarios a la orden de “doble b Bush”.

Cada año que pasa desaparecen hechos y aparecen otros nuevos. Así se va construyendo la Historia Oficial contada por los historiadores revolucionarios con pensamiento crítico, comprometidos con el proceso y, ante todo, con la verdad, porque “la verdad libera”. ¿Verdad, camarada Putin?

lunes, 4 de abril de 2022

 

Las 7 maravillas de la revolución, por Tulio Ramírez

Las 7 maravillas de la revolución
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Recuerdo que la profe Alicia, la de Educación Artística de 1er año de bachillerato, nos comentaba que el hombre siempre ha sido capaz de crear cosas extraordinarias. Quizás algunas no han logrado sobrevivir por el paso del tiempo, pero no han desaparecido de la memoria de la humanidad.

Nos hablaba de las llamadas 7 Maravillas de la Antigüedad con tanto entusiasmo que lograba captar la atención de una clase que dormitaba en esa asignatura, por lo criminal del horario (de 1:00 pm a 2:45 pm). 

La profe Alicia no solo daba un discurso, también nos mostraba las imágenes de maravillas como la Pirámide de Keops, el Templo de Artemisa, los Jardines Colgantes de Babilonia, la Estatua de Zeus, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría. 

El enorme libro con tapa dura y páginas con papel brillo, iba pasando de pupitre en pupitre dejando en nosotros, unos imberbes recién llegados de la escuela primaria, una sensación de asombro y orgullo por lo que fueron capaces de construir nuestros ancestros. Como yo era el más avispado, aclare a mis compañeros, que no eran fotos, porque para la época no existían las cámaras Kodak. La profe me felicitó. 

La profesora también nos enseñó que no solo en el Mundo Antiguo se hicieron cosas consideradas como íconos del ingenio humano. El Mundo Moderno también había dejado su legado. Obras como Machu Picchu, Chichén Itzá, el Coliseo Romano, el Cristo Redentor, la Gran Muralla China, el Taj Mahal y la Ciudad de Petra, todas en pie, nos hablaban de la incansable búsqueda de lo trascendente.

Hoy día, no me queda más que afirmar que en esa materia la revolución bolivariana no podía quedarse atrás. El Socialismo del Siglo XXI ha creado sus Maravillas para demostrar que es capaz de superar a la derecha milenaria y retrógrada.

Obras como la Pirámide Fucsia de la autopista Valle Coche donde se sospecha está enterrada la partida de nacimiento tantas veces solicitada y el acta de defunción del Galáctico, se ha convertido en un emblema para la ciudad; el Ultramán Dorado y punketo de la autopista Francisco Fajardo, preparándose para patear al gato que tiene adelante, se ha convertido en un obligado referente para los conductores; el gigantesco Skatepark que sirve como techo al moderno mausoleo construido detrás del viejo Panteón Nacional, hoy en día es el reto de todos los patineteros del mundo. 

Cómo dejar fuera a los Monolitos ubicados simétricamente a lo largo de la Autopista Regional del Centro. Son una obra de precisión matemática. Entre uno y otro hay como 30 y pico metros exactos. Dicen los opositores que es la obra inconclusa del sistema ferroviario, pero yo no lo creo. Una réplica exacta la hicieron en la vía Guarenas-Guatire. Dicen que es del mismo artista. 

Por supuesto, la revolución ha dejado para el disfrute de la humanidad otras obras colosales que nada tienen que envidiarle a las construidas por las sociedades presocialistas y que están esparcidas por el mundo. Lo más asombroso es que han sido construidas (o destruidas) en solo 20 años. Esto demuestra que en socialismo se potencia la creatividad.

Se me olvidaba comentarles que otras quedaron en los planos desde hace 15 años. Aunque se pagaron los reales por adelantado para su construcción, todavía no están concluidas. La mayoría han debido ser entregadas hace por lo menos 10 años. Por supuesto, el gobierno alega que no se han culminado por las sanciones. Pero la verdad, estas han sido aplicadas solo desde hace 3 años atrás. 

 

lunes, 21 de marzo de 2022

 

Paralelismos que dan mala espina, por Tulio Ramírez

Paralelismos que dan mala espina
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Debo comenzar afirmando que no creo en brujas. Bueno, perdón, lo procedente y apegado a la verdad sería afirmar que no creo en brujas, a menos que se trate de Bonifacia la Bruja de Casalta, quien ha acertado tanto en sus predicciones que hasta la Casa Blanca la consulta cada vez que se les pone la cosa chiquitica. Esto debo aclararlo.

No creo en esos charlatanes con supuestos poderes adivinatorios, ni en curanderos que cobran en dólares porque «los santos son exigentes y no quieren moneda devaluada». Lo de Bonifacia es otra cosa. Ella posee un Don que no tiene que ver con difuntos, ni «presencias», ni cortes de hampones abatidos, ni mucho menos con «Maestros» que viven en la India nadando en billete y rodeados de pobreza y miseria.

Bonifacia no es «el pequeño saltamontes» de nadie. Su Don, pienso yo, más bien está ligado al hecho de ser mujer y venezolana. Es inteligente, se mantiene informada y ha desarrollado un «sexto sentido», por cierto muy común en nuestras paisanas, que le ha permitido ver más allá de lo que otros logran ver.

Solo las venezolanas, sin ecosonograma en la mano, pueden conocer si la hija de Gertrudis se casó embarazada. Solo las venezolanas pueden saber, sin más prueba que la intuición, si el marido de Yoyita tiene otra, aunque el caballero se persigne al salir de casa, vaya a misa y comulgue todos los domingos.

Estoy convencido que la mujer venezolana cuando va a consultarse con la Bruja, es para confirmar lo que ya sabía. Y si no le confirman, pues cambia de adivina porque “esa no sabe dónde está parada. Yo soy más bruja que ella”.

Recuerdo que mi amigo, ya extinto, Alfredo Alvarado, alias “El rey del Joropo”, me confesaba que hubo una época en la que se ganaba la vida como Brujo. Trabajaba a domicilio por razones estratégicas. Al llegar a la casa lo primero que hacía era pedir prestado el baño para contar cuantas cholas y cuantos cepillos de dientes había. Luego abría el gabinete para ver qué tipo de medicinas tomaban en esa casa. Al salir, pedía agua y acompañaba al cliente a la cocina para echar un vistazo en la nevera. 

La consulta comenzaba con «usted tiene 2 hijos pequeños, un varón y una hembra» (cepillos pequeños con muñequitos, uno de Spiderman y otro de La Sirenita), «su marido la dejó» (un solo cepillo para adulto), «usted es hipertensa» (vio la caja de Losartán) «y está pasando por una crisis económica» (en la nevera: agua, mortadela y un platico con sardinas de lata de esas que vienen en la caja CLAP). «Guao, apenas me conoce y ha descrito mi vida» dice asombrada la señora, «usted en verdad es bueno». 

Una mujer venezolana no necesitaría de esas artimañas para hacer la radiografía de esa angustiada señora. Con solo conversar unos minutos en el supermercado y ver lo que compra, ya se hace un panorama bastante cercano a la realidad. Así, para cuando la afectada le pida un consejo, ya tiene procesadas desde hace rato, las prescripciones necesarias para que salga del atolladero.

Ayer llame a Bonifacia a su consultorio en Miami. Le pregunte que veía sobre la agresión de Rusia a Ucrania. Su respuesta la comentaré en otro artículo. Lo que me llamó la atención fue lo que me dijo acerca de la toma de posesión de Gabriel Boric en Chile. Dijo «esa payasada de Boric al dar un giro de 360 grados para dar intencionalmente la espalda al presidente saliente Piñera en su trayecto al lugar donde iba a recibir la banda presidencial, me dio muy mala espina, fue una señal».

Pregunté con curiosidad el por qué le daba mala espina, y su respuesta fue «me recordó la payasada de Chávez en su juramentación como presidente al decir a Caldera que juraba frente a esta moribunda constitución. Espero de todo corazón que la historia no se repita por el bien de los chilenos, pero hay señales que nadie ve, pero yo sí». Ojalá que esta vez Bonifacia se equivoque, pero recuerden, ella sí es una bruja de verdad, verdad. Que Dios no desampare a los chilenos.

lunes, 21 de febrero de 2022

 

La venganza de los Dioses, por Tulio Ramírez

La venganza de los dioses
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Quiero comentarles que mi compadre Güicho ha decidido cambiar de ramo. Tal decisión se debe a que, al parecer, la venta de empanadas de cazón en Playa Copey, no está asegurando el sustento diario, como en otrora lo hacía.

Me confiesa que la comadre Camucha lo tiene amenazado con obligarlo a que vuelva al trabajo en el puerto, so pena de cortarle todos los suministros. Me escribe por el chat de “Los Compadres” para informarme que ha tomado la decisión de incursionar en el arte de las tablas. Le respondo que no conocía de sus habilidades como carpintero y me aclara que lo que pretende es triunfar en el mundo del Teatro.

Me comenta que probará ser director de teatro para ver si “sale de la inmunda pobreza en que se encuentran”. Mi respuesta fue de sorpresa. Sabía que mi compadre tenía habilidad para inventar cuentos y justificar sus desapariciones esporádicas para evitar la ira de Camucha, pero de ahí a escribir obras de teatro, hay un trecha largo.

«He escrito una obra que será estrenada en la Primera Bienal Sucrense de Teatro Creativo, que se llevará a cabo en el pueblo de Chivo Bizco (I BISTEC de Chivo Bizco), en el estado Sucre». Me copia el afiche y me da curiosidad la promoción de la región. “Chivo Bizco, tierra de próceres ignorados por la historia, por bebedores y parranderos”, en fin. 

“Intentaré ganar el prestigioso Chivo Bizco de Oro, credencial suficiente para competir en el mundo del Teatro Profesional. La idea es subir a las Grandes Ligas y cotizarme en el mercado como joven Director». Respondo que me parece muy bien, pero que lo de “joven Director” es una oferta engañosa. Riposta “compadre, me refería al espíritu, no se confunda”.

Continúa, «compadre le comentaré brevemente mi obra, pero como usted es muy perspicaz, debo aclararle que no tiene que ver en absoluto con la realidad. Cualquier parecido con algún suceso del cual usted ha tenido conocimiento o que se parezca en algo, es netamente culpa suya, por andar informándose». Coloco algunos signos de interrogación, señal de que no comprendo la aclaratoria.

«Estamos en tiempos difíciles, por eso aclaro, no se me podrá achacar ninguna intensión aviesa, recuerde que soy inocente por defecto de fábrica. Esto lo hago constar en acta, no vaya a ser que me metan en la chirona por estar incitando a que la gente odie a un gobierno que casi es un mimosín, por lo tierno que es». Me parece que está a la defensiva, pero sigo leyendo. 

«El montaje tiene como título La venganza de los Dioses. Repito, es un producto de mi imaginación, no saque conclusiones erradas. Se escenifica en una zona que es, muy cercana a las nubes y custodiada por espíritus burlones, es decir, los que son jodedores. Los personajes son aristócratas que asisten al cumpleaños de quien los Dioses delegaron el cuidado del sacrosanto lugar». Ya algo no me huele bien.

«El cumpleañero, olvidando su obligación de protector, traslada enseres, caña, carpas e invitados en helicóptero, haciendo caso omiso al mandato recibido. La cosa se convierte en una parranda con amanecida y trencito incluido. Los Dioses, observan tal despelote, se sienten desafiados y deciden tomar venganza».

La cosa no me está cuadrando, pero sigo leyendo. «Uno de los espíritus burlones se materializa y filma con un celular barato, testimonios y acciones de los felices invitados. Luego cuelga las imágenes en las redes sociales, concretándose la venganza divina». Le escribo diciendo que eso me suena muy familiar. Güicho hace caso omiso a mi comentario y continúa.

«La imagen de poder, arrogancia y disfrute hedonista que querían transmitir, se les revierte por intervención de los Dioses. Las imágenes son percibidas, en contraste a la intención de los rumberos, como un sainete tragicómico de mal gusto, por surrealista, decadente y estrafalario, lo que mereció, más que envidia o admiración, fue un reproche social sin precedentes». 

Remata el compadre señalando que «la obra concluye a lo Almodóvar, con la imagen de un sanitario improvisado, donde hay un cuñete de pintura viejo y manchado con una asentadera para hacer las necesidades fisiológicas. El mensaje simbólico que se quiere transmitir es: Nunca ofendas a los Dioses confiando en que vas a salir ileso”.

Le reitero que esa historia se parece mucho a un hecho reciente, por lo que debería revisar el guion. Su sentencia fue, «si acaso hay algún parecido con la realidad no es mi culpa. Esta obra la escribí hace poco más de un año. Mi mente creativa es tan poderosa que es posible que haya visualizado el futuro». Güicho no ha cambiado, sigue tan cuentero como siempre. Pobre Camucha.

lunes, 7 de febrero de 2022

 

La revolución y los nuevos hábitos socialistas, por Tulio Ramírez

La revolución y los nuevos hábitos socialistas
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La revolución nos ha estado cambiando la vida poco a poco. Su impronta ha impactado el mundo de la moda, el mercado laboral, los tradicionales proyectos de vida, las vocaciones, las preferencias profesionales, las relaciones familiares, los modos de celebrar acontecimientos, pasar vacaciones, la alimentación y hasta la manera de relacionarse con vecinos y amigos.

Como revolución “liberadora y profundamente humanista” que llegó para quedarse hasta el fin de los tiempos, asume que todo lo anterior al nacimiento del “Nuevo Régimen” siempre estuvo contaminado por las perversidades propias de las sociedades capitalistas. Así, el consumismo, el egoísmo, el individualismo, el mercantilismo y todo lo que termine en “ismo” hay que defenestrarlo de nuestras vidas. Menos el socialismo, claro está.

Según la narrativa revolucionaria, esos hábitos burgueses que nos han llevado a la máxima expresión del hedonismo, deben ser reprimidos. Es la única forma de dar paso al Hombre Nuevo. Por supuesto, como la carne es débil, es necesario que el gobierno y el partido pongan de su parte para que logremos conseguir el estado de nirvana que significa vivir en socialismo.

Por mencionar solo un ejemplo, para contrarrestar el vicio del consumismo lo mejor es bajar la oferta de productos suntuosos como el arroz, hasta llevarlo a la escasez. Al principio pegará el síndrome de abstinencia, pero el cuerpo finalmente se acostumbra. Salir de un vicio tan arraigado como comer tres veces al día, exige férrea voluntad revolucionaria para resistirlo y vencerlo.

Afortunadamente algunas costumbres aristocráticas han ido desapareciendo poco a poco. Nos estamos liberando de conductas que desarrollábamos para simular una falsa felicidad ante los demás y ante nosotros mismos. Muchas veces creímos ser felices por tales eventos. Pero la verdad, sin percatarnos, le estábamos haciendo el juego al enemigo de clase.

Ya podemos presentar algunos logros. Por ejemplo, ya se acabó esa costumbre burguesa de estar dando regalos en los cumpleaños, bautizos y bodas. Gracias a la revolución nos liberamos de esa obligación. La cosa ha cambiado tanto que hasta el homenajeado nos excusa: “Tranquilo, no te preocupes, yo sé que la vaina esta jodida, con tu presencia basta”.

La revolución también nos liberó de las benditas reuniones de Tupper Ware. Ya no tendremos que estar comprometiendo a los vecinos para que compren esos envases de plástico como mecanismo para podernos ganar uno de gratis.

Gracias a la peladera de bolas, resolvimos el problema coleccionando cuanto pote de mantequilla, frasco de mayonesa, botella plástica de refresco. Una vez consumido su contenido, se lavan y se guardan en la alacena para su reúso. Ahora podemos regalar a nuestros invitados los pedazos de torta, raciones de mondongo o restos de chupe sin estar pasando pena al recordarle que “por favor no se te olvide regresarme el pote, mira que es un Tupper, son muy caros”.

Hasta los bodegueros de Barrio salieron beneficiados. Esa descapitalizadora y antieconómica tradición de estar dando “la ñapa” a cuanto carajito iba a comprar la vitualla para el almuerzo, pasó a la historia. Ahora el bodeguero es quien se gana la ñapa, colocando el precio de los productos en dólares y cobrando en bolívares a cualquier tasa, menos a la del Banco Central.

Estos beneficios no se ven al principio, pero con el tiempo (para el 2064 más o menos), formarán parte natural de nuestra cotidianidad. Aprenderemos a vivir con lo necesario para evitar la recaída del envilecedor consumismo. Eso es lo que hemos ganado con la revolución. Por supuesto, con respecto a los líderes del proceso y su forma de vida, ciertas condiciones aplican.