lunes, 3 de noviembre de 2014

!Adiós al raspadero!

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Lunes 03 de Noviembre de 2014
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¡Adiós al raspadero!



TULIO RAMÍREZ



El venezolano siempre ha sido un echao pa ´lante. Así como mis viejos se fajaron como obreros y levantaron una familia, otros de esa generación lograban el sustento realizando tareas "informales" que hoy día serían catalogadas por los expertos en business como emprendedurías. Cocer para la calle, cuidar niños, vender almuerzos, lavar y planchar ropa ajena, peluquear a domicilio, fueron algunas de estas actividades. Además de estas microempresas que garantizaban la papa diaria, había otros matatigres que se las ingeniaban para rebuscarse y completar el sueldo.
Siempre fue una salida vender Tupper Were, ollas Rena Ware o productos Avon por catálogo. Hoy, muchos de esos oficios desaparecieron, pero no debido al empuje de una economía moderna. En esa materia la revolución está raspada.  


Las cosas han cambiado "pero para peor", como diría Rosmery, una cartagenera que tuvo que eliminar su venta de comida por la matraca de la Guardia Nacional y la escasez de harina y aceite. A nuestro entender, lo que provoca que humildes compatriotas desistan de buscar los churupitos por estas vías, es lo difícil que se ha puesto conseguir los insumos para hacer chicha, empanadas, tortas, tequeños, dulces, forros para tanques de poceta o gallinas de cerámica para poner los huevos. Ya ni a los raspaderos se les ve porque el hielo en panela no se consigue y el costo del carrito y la máquina para granizarlo pasó de un trancazo, de 5.000 bolívares a 40.000 del águila, como dirían los mexicanos. Así las cosas, esta actividad que resolvió a tantos padres de familia, pasará a formar parte de los iconos de Caracas junto al amolador de cuchillos, el manisero, el caramelero del cine, el hombre-orquesta y el marchante "Turco", ese que vendía por cuotas lencería, pantaletas y medias de nylon en las oficinas ministeriales del centro.

Además de la poca capacidad de inversión y la escasez de materias primas para arrancar una modesta empresita, hay otra razón ligada al alma de la revolución. Ella es la falta de estímulo hacia el trabajo duro y constante. Acérquese a golpe de 10 de la mañana de cualquier día de semana a algún edificio de la Misión Vivienda y verá muchachos entre 15 y 25 años en shorts y enchancletados, conversando animadamente al lado de sus motos, cual si fuera un sábado o un domingo de agosto. También observará a los más mayorcitos jugando la partidita de dominó con la respectiva fría al lado. Con vivienda gratis y la Bequita de la Misión, para qué diablos alguien se va a fajar a chambear de sol a sol. Con esos Hombres Nuevos no nos queda otra que decir, parafraseando la famosa novela de Hemingway, "Adiós al raspadero".

@tulioramirezc

lunes, 20 de octubre de 2014

Todo con maña se puede

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Lunes 20 de Octubre de 2014
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Todo con maña se puede



TULIO RAMÍREZ



Nadie puede negar que uno de los logros del socialismo del siglo XXI sea el desarrollo de la creatividad de los venezolanos. No es un fenómeno inédito de esta Tierra de Gracia. Ha sido consustancial con las experiencias de países que incursionaron en un modelo político que, bajo la promesa de la construcción del paraíso en la tierra, instauraron gobiernos autoritarios que constriñeron las libertades de sus ciudadanos e hicieron de la escasez la característica fundamental de su día a día. Al igual que en esos países, hemos tenido que inventarnos una para poder sobrevivir. No es que éramos unos suizos acatando leyes e instrucciones, ni tampoco cristianos beatos para resignarnos ante los malos tiempos y esperar por los mejores. Como dirían en Carúpano, le sacábamos la guayaqueta (la chicha para los caraqueños) a todo lo que nos impidiera desarrollarnos como seres normales.

La sabiduría criolla ha buscado salidas a muchos de los inconvenientes que nos han hecho la vida de cuadritos. Cuantos no se hacen pasar por "compatriotas" para evitar ser botados del ministerio, o asisten a las marchas rojitas caminando las cuadras necesarias para ser vistos por el jefe, y después escaparse al menor descuido de éste. Son las viejas técnicas camaleónicas de sobrevivencia que se han perfeccionado en socialismo. Conocí a un analista de un instituto del gobierno que se ganó el remoquete de "El Enterrador", pero no por lo que usted está pensando, resulta que cada vez que había una convocatoria a una marcha rojita, metía un permiso por la "muerte de un familiar". Según los cálculos de sus compañeros de trabajo "enterró" no menos de 5 tíos, 3 suegros y 5 abuelos durante la última campaña presidencial. Casi un genocidio familiar.

Hoy día estas técnicas se han trasladado a lo económico. Me he enterado por ejemplo de que ante los altos precios de la TV por Cable, han ideado colocar en los techos una taza de carro con un gancho de ropa apuntando al satélite, parece que algo se ve. Más de uno, pensando en el precio que tendrá el pernil en diciembre, decidió usar la bañera del apartamento para criar marranos. Los ruidos de estos animalitos son apaciguados, colocando cartones de huevos en las paredes como aislantes. Por allí se escucha que se están desarrollando empresas familiares de pañales desechables, usando como materia prima la hoja de plátano con relleno de estopa como absorbente. Ni hablar de adaptar el motor de la lavadora en la moto que está varada por falta de repuestos o utilizar la nevera vieja como sarcófago ante la falta de urnas. "Todo con maña se puede", decía Bolívar cuando le tocaba una difícil y miren donde llegó.

lunes, 6 de octubre de 2014

Entrego mi chopo

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Lunes 06 de Octubre de 2014
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Entrego mi chopo


TULIO RAMÍREZ



Han dicho que la percepción de violencia bajó. Como se trata de estadísticas de percepción y no de asesinatos, habría que preguntarse cómo se obtuvo esa data. En un ejercicio de imaginación intentaré recrear cómo se hizo esa encuesta. Se aborda a transeúntes en las bocas del Metro y se les pregunta: "¿usted percibe que ha bajado la criminalidad?", a lo que el interrogado responde "bueno, así como percibir, lo que se llama percibir, no sé. La verdad yo plata pa’ periódico no tengo, y el que regala el gobierno nada dice, además la radio que escucho es la de la camionetica y eso es puro vallenato, salsa o cadena. Sí he escuchado de un muerto aquí y otro allá, pero no he percibido porque para percibir hay que ver y esteee..."; interrumpe el encuestador con un "gracias, amigo". Coloca en su encuesta "nada ha percibido" y listo, a sumar respuestas. Conclusión: "ha bajado la percepción de criminalidad". A lo mejor exagero, pero pienso que lo más fácil es llevar las estadísticas de las víctimas clasificadas por causa de muerte y hacerlo público, como se hacía antes.

Ahora el gobierno ha inventado una campaña de desarme. La idea es intercambiar voluntariamente armas por becas, medicamentos, intervenciones quirúrgicas o materiales de construcción. Imagínense que se instala un Punto Rojo, llega el malandro con un pistolón y una granada y dice: "bueno chamo, aquí tamos atendiendo el llamado, dame mi beca por la pistolota que voy a inscribirme en un curso pol parasistema, y por la granada, dame 20 sacos de cemento que voy a construi un cuarto pa mí y pa mi jeva, allá en el rancho de la vieja. Pero eso sí, mi pana, no la investigues porque con esa bicha me he llevado por delante como a cinco y no quiero pagá cana en Tocorón". De nuevo a lo mejor exagero, pero no veo a ningún malandro entregando armas involucradas en delitos o robadas a funcionarios que fueron acribillados. Y si es cierto lo dicho por el ministro sobre los ajustes de cuentas como causa principal de las muertes violentas, no veo por qué desarmarse cuando se es un blanco permanente de los colegas del barrio vecino. 


Pero la creatividad del venezolano es infinita. Ya veré a muchachos pobres con ganas de estudiar, a enfermos de cáncer, a matrimonios jóvenes sin vivienda, o a alguien que está esperando una cirugía que nunca llega, acudir a esos puntos rojos con chopos hechos en casa la noche anterior y tirar la parada para ver si así, por fin, consiguen la bequita, unos medicamentos, unas cabillas, un saco de cemento o la operación postergada. Por lo pronto me pondré a buscar la pistolita de balines que hace tiempo me regaló mi papá, para ver qué puedo conseguir por ella.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Mi Maestra Magda

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Lunes 22 de Septiembre de 2014
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Mi maestra Magda



TULIO RAMÍREZ



Comienzan las clases. Las aulas se llenan de un incierto futuro, no todos culminarán, es cierto, pero la mayoría comparte la alegría de reencontrarse. Yo también recuerdo mis primeros días de clases. En aquellos remotos tiempos era todo un acontecimiento. Primero el sustico de enterarse si a Norma, la que nos batuqueó el alma en 4to grado, la inscribieron para cursar el 5to. Luego la curiosidad por saber cuál maestra nos iba a tocar. Sabíamos que la cosa estaba entre la cariñosa Beatriz o la terrorífica Kika, quien hizo expulsar el año pasado a Méndez por encontrarlo husmeando en el baño de niñas. No había bultos nuevos, ni cuadernos empastados, ni zapatos nuevos, a lo sumo lo único nuevo eran los lápices y la caja de creyones, y debían durar hasta el final del curso. Lo demás era reciclado. Al pantalón kaki se le bajaba el ruedo, ya que era el mismo del año pasado, y la camisa se compraba dos tallas más para que durara por lo menos tres años. Nuestra escuela estaba situada en un barrio muy pobre, a mitad de uno de los cerros de Petare. Se cumplían los dos turnos, y el almuerzo se hacía en la casa, donde siempre había gente. A todos nos esperaba la abuela o la tía solterona para servirnos la comida. A esa hora transmitían por Radio Continente las novelas del momento, única distracción a falta de televisor. De esos tiempos recuerdo gratamente El Gavilán y aquella otra muy famosa llamada Martín Valiente. Escucharlas mientras almorzaba, me ejercitó la imaginación.

Todos éramos muy pobres, incluyendo a las maestras. No sé si eran graduadas o no, pero sí recuerdo que eran muy estrictas y exigentes. Nunca faltaban a clases y si faltaban siempre había un suplente severo que nos hacía añorar a la maestra titular. Los exámenes parciales y finales se hacían con jurado y valga Dios que hicieras pasar pena a la maestra. Había una suerte de sana competencia entre ellas. Con el tiempo supe que el reto consistía en que al año siguiente, la maestra del nuevo grado reconociera en público lo bien formados que llegaron sus nuevos alumnos. El que no demostraba conocimientos suficientes, sencillamente no aprobaba y por ello ningún docente era acusado ante las autoridades de violentar los derechos humanos del aplazado.

A pesar de tanta precariedad y de un entorno lleno de necesidades, nunca sentimos que nuestro destino era reproducir la pobreza vivida por nuestros padres, tal como hoy pretende la doctrina educativa de la revolución. Nuestras maestras nos estimulaban a dibujar nuestro destino. La maestra Magda de 6to grado, nos hizo prometerle que seguiríamos nuestros estudios. Al final del curso nos hizo entregarle un papelito con nuestro nombre y la profesión que queríamos ejercer al ser adultos. Nos dijo que lo guardaría en un cuaderno y en 12 años lo abriría para constatar si habíamos cumplido nuestra promesa. No sé si la maestra Magda los abrió finalmente, pero donde esté le notifico que cumplí, aunque a medias, ya que si bien no me hice médico, me hice sociólogo, y no me ha ido tan mal.

@tulioramirezc

lunes, 8 de septiembre de 2014

Pura Pajita

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Lunes 08 de Septiembre de 2014
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Pura pajita



TULIO RAMÍREZ



No voy a discutir con nadie la tesis de que este gobierno es pura pajita. Si hacemos un recuento somero tenemos que, desde la original propuesta de los gallineros verticales y la moneda local, la promesa (¡por este puñado de cruces!) de construir al término de la distancia fábricas de helicópteros, satélites, tractores, pañales, bicicletas, trompos, yakis y automóviles, el anuncio de la construcción del segundo puente sobre el lago de Maracaibo, hasta la oferta de los modernos hospitales como parte de la saga del hoy esmirriado Barrio Adentro, no nos quedaría más que asegurar que este gobierno es puro gamelote. Si no se convence, hagamos un ejercicio con papel y lápiz. Escribamos en dos columnas, las promesas hechas y las obras concluidas, al final la asimetría va a ser tan grande que tendríamos que engrapar otra hoja para continuar enumerando los incumplimientos.

Pero, aunque usted no lo crea, hay algo en lo que han sido muy buenos: en cambiar los nombres de las cosas. Claro, al no poder transformar la realidad con hechos, porque esta se comporta como un cuero seco, se han dedicado a transformarla a nivel semántico que es menos difícil y amerita menos capacidades. Y no me refiero a las promesas incumplidas ya que, si bien estas son verbalizaciones que auguraron cambios a futuro que nunca se dieron, tal embarque obedeció más a razones de incapacidad e ineptitud y no a malabarismos lingüísticos para hacer creer que se crean nuevas realidades. Este último recurso si bien entra en la categoría de "Pajita", es de un tenor diferente al primero.

Desde sus comienzos la "Revolución Bonita" llevó adelante esa práctica. Lo primero fue pretender que el país iba a ser más bolivariano porque se le cambió el nombre, por supuesto esa fue la primera gran torta. Después echaron mano de la palabra "Dignificados" para referirse a los damnificados por la tragedia de Vargas, eso no solucionó nada, pero dio esperanzas que hoy todavía no se concretan. Luego vino la expresión "Escuálidos" para referirse a los opositores y lo peor es que este sector la aceptó como suya. Se usó "Niños de la Patria" para referirse a los chamos de la calle, lo que enterneció a más de un comeflor. A la injerencia militar en asuntos civiles y su partidización la llamaron "Unión Cívico-Militar", sin pensar que al final los términos se invertirían y hoy tenemos la verde consecuencia. Ni hablar del fulano "Diálogo de Saberes" para minimizar la autoridad de la ciencia y aupar la mediocridad. Al calco del régimen cubano lo llamaron "Socialismo del Siglo XXI" y todavía queda algún ingenuo por allí jurando que este proceso es inédito. Ahora llaman "Guerra Económica" a la incapacidad del gobierno en esta materia, y hay algunos caídos de la mata que creen que la están ganando. Por si fuera poco a los repugnantes sapos de siempre los bautizaron como "Patriotas Cooperantes", y no falta quien pregunte dónde se inscribe para contribuir con "el proceso". Pura pajita, es cierto, pero siempre habrá alguien que la coma.

lunes, 25 de agosto de 2014

Nos ahogamos en el Mar de la Felicidad

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Lunes 25 de Agosto de 2014
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Nos ahogamos en el Mar de la Felicidad



TULIO RAMÍREZ



Nunca pensé que llegaríamos por cuenta propia a ese paradigma de la felicidad chavista como es el mar del socialismo cubano. Siempre confié en que, después de 40 años de progreso con sus altibajos, nos habíamos acostumbrado a cierta calidad de vida. Durante ese período satanizado por los cultores del socialismo criollo, buena parte de la población pudo disfrutar de algunos pequeños placeres como unas vacacioncitas en el exterior o en Margarita; de ropa de calidad comprada por cuotas a la señora que viajaba y vendía en la oficina; de darle al interruptor, abrir el chorro y contar con luz y agua al mismo tiempo; de escoger el desodorante; de comprar divisas cada vez que le diera la gana y de ir a Paraguaná a comprar el whisky para la Primera Comunión de la niña. Hasta los más pobres podían disfrutar de un equipo de sonido de la mejor calidad para animar al barrio desde el sábado a las 10 am cuando empezaba el dominó, hasta la medianoche del domingo cuando se acababa la última birra. No hacía falta ser un enchufado para darse esos pequeños lujos, que a fuerza de cotidianidad no parecían tales.

Viajé a Cuba en varias oportunidades a participar en eventos académicos. Durante esas visitas pude cultivar amistad con algunos colegas de la isla, esto permitió que conociera La Habana profunda, aquélla que no está a la vista del turista gozón. Estuve en esa Habana donde una familia completa comienza su día de trabajo y estudio con un desayuno compuesto por media lonja de pan, una rodaja de tomate y un vaso de agua porque no hay más nada; donde una pareja de esposos, médicos ambos, tienen acceso a dólares, porque ella cuando no tiene guardia acompaña a turistas los fines de semana a Varadero; una Habana donde después de la medianoche comienza el intercambio clandestino de los productos de la libreta, te doy el arroz por la leche o la leche por crema dental. Una Habana donde el ingeniero tiene que robarse la pintura de la obra para cambiarla por habanos, también robados de la fábrica, que luego venderá a turistas por los dólares que necesita para comprar unos zapatos en la tienda exclusiva para extranjeros. Ese es el oleaje que surfea el cubano en ese mar de la felicidad.

Hoy camino por las calles de Caracas y me da la sensación de estar en esa Habana profunda. Cuando observo las enormes colas para comprar alimentos que escasean, la gente en la calle con su bolsita por si consigue algo, tarantines de reparación de yesqueros desechables, barberos en una esquina afeitando al aire libre, calles sucias y edificios ranchificados, prostitución en zonas insospechadas, afiches dando vivas a logros inexistentes, empresas estatales que dan pérdidas, jóvenes soñando con irse del país, madres deseando un hijo deportista para salir de abajo, niñas en las puertas de los hoteles turísticos buscando el dólar fácil, comercios que cerraron sus puertas, miradas de desesperanza en las paradas del bus, me da la impresión de que, sin darnos cuenta, nos estamos ahogando en ese mismo mar de la felicidad. @tulioramirezc

lunes, 11 de agosto de 2014

Déjese ayudar, mi Presi (II)

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Lunes 11 de Agosto de 2014
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Déjese ayudar, mi Presi (II)



TULIO RAMÍREZ



Recordará, mi querido líder, que hace 15 días, por esta misma vía, le envié un Plan para reducir los 30 ministerios y nosecuántos Viceministerios que están bajo su sabio mando. Ni idea de si leyó la propuesta, pero si no lo ha hecho, está a tiempo. He revisado los sopotosientos periódicos que apoyan a la revolución y no he visto que haya comenzado la reestructuración. Le informo que camaradas allegados me han felicitado por proponer 8 ministerios, pero se han extrañado que no haya mantenido el Viceministerio de la Felicidad Suprema. Mi respuesta ha sido diáfana y clara como el proceso mesmo: tan importante tarea no se le debe confiar a cualquier funcionario, pues ellos no tienen la capacidad para comunicarse con el Comandante Eterno y recibir la retroalimentación que les indique si están haciendo o no feliz al pueblo venezolano. Eso solo usted lo puede hacer, por tanto usted es quien debe asumir esa responsabilidad. Pero no quiero ahondar en ese tema. Hoy nuestra contribución será en materia económica.

Confieso que no soy ducho en inversiones, mi sueldito de profesor universitario no me ha permitido desarrollar esas habilidades. Quizás sea en Administración del Hogar donde mayor experticia tengo, pero para eso usted cuenta con la Primera Combatiente. Sin embargo me atreveré a sugerirle cómo hacer uso de los 40.000 millones de dólares que el camarada Xi Jinping, en un gesto de desinteresado internacionalismo proletario, nos prestó para salir de los problemas económicos en que nos ha metido el imperio para socavar las bases de nuestro modelo, envidia de finlandeses, noruegos y suecos. No se deje embaucar por aprendices de brujo, esos déjelos para áreas como planificación, salud, petróleo y finanzas. A ese dinero fresco hay que darle mejor destino y en ese sentido van mis propuestas.

Las más urgentes. Hay que asegurar los dólares para pagar las citas de renovación de visa para los 25 funcionarios injustamente castigados por el Gobierno de Obama, no será fácil sacarla pero el que insiste vence. Ante el anuncio de escasez de Harina de Maíz, hay que apartar algunos millones de dólares para comprarla por Amazon y poder abastecer los Mercal y Bicentenarios de todo el país. Ya basta de carros chinos para nuestros sacrificados líderes, hay que importar carros japoneses, europeos y camionetas 4x4 gringas en cantidad suficiente para renovar el parque automotor cada dos años de aquí al 2051. No podemos dejar a la descendencia de los próceres de la revolución sin disfrutar merecidas vacaciones en Disney, de tal manera que es pertinente y justificado hacer un parque temático similar, made in china, por los Valles de Aragua donde es más fácil expropiar las tierras necesarias. Por último, y siempre pensando en nuestro pueblo y sus necesidades, sugiero elevar el monto para compras electrónicas de 300 a 3000 dólares a través de la Tarjeta "Vaya pa’ esa mi Sangre", para comprar exclusivamente productos elaborados en Cuba o triangulados por ellos. Déjese ayudar mi presi.