Cuando los dobles asustan al que es mano, por Tulio Ramírez
No sé si para cuando lean estas líneas, el Comité de Postulaciones designado por la Asamblea Nacional ya habrá terminado de escoger a las ternas de candidatos para que la AN escoja al nuevo Fiscal y al Defensor del Pueblo, o si todavía están contando las piedras bajo la mesa.
Honestamente, a estas alturas, si anuncian una segunda prórroga para buscar otros «nuevos aspirantes», me sorprendería tanto como que anunciarán que este año la navidad comenzará desde el viernes santo.
Ya estamos curtidos. Las reglas del juego se violan con tanta frecuencia que ni nos escandalizamos. Es la clásica conducta del que le salen cinco dobles y, en lugar de jugar con dignidad, tira las piedras violentamente y grita: «¡Baraja esa vaina, que así no se puede jugar!».
¿El problema? Que se inscribieron unos aspirantes con unas credenciales profesionales, académicas y morales tan altas, que el Comité se sintió como si le hubieran salido cinco dobles siendo mano en la partida. Esas joyas de candidatos les arruinaron el «juego» que tenían planificado. El único recurso fue mandar a barajar.
Y claro, como ellos son los dueños de la mesa, las sillas, las piedras y hasta de la hielera, se sienten con el derecho de barajar las piedras cada vez que les venga en gana.
Ya lo decía el finado Héctor Simosa Alarcón, el «Tigre de Carayaca»: «Usted juega con lo que le toque». No importa que usted sea un experto como «El Rey del Dominó» o un novato como mi compadre Güicho —que apenas sabe poner la piedra que sigue—, las reglas deberían ser para todos los jugadores y, además, sagradas.
En el dominó de la vida real, uno se defiende con lo que tiene, de forma inteligente y sin hacer trampas. No puedes andar pidiendo barajar cada cinco minutos esperando a que te salgan los seis blancos que quieres ligar para ganar con una sola tranca de 100 puntos.
Eso quizás funcione en Corea del Norte si te llamas Kim Jong Un, pero aquí en Venezuela se supone que la cosa es distinta (o eso dice el manual).
Al revisar ambos listados, he observado a personas con tanta solvencia y credibilidad que me pareció que iba a ser una tarea extremadamente fácil la escogencia de tres postulantes. Se conformaría una de esas manos que todo jugador de dominó desea.
A diferencia del azar en la repartición de piedras en el dominó, el Comité de Postulaciones tiene todas las piedras a la vista. Podrían armar la jugada maestra para que gane el país, pero al ver a tanta gente solvente y creíble en la lista, al parecer, prefirieron mandar a barajar porque esos ciudadanos ilustres no encajan en su estrategia de juego previamente cocinada.
Tratando de ser optimistas, (ver el vaso medio lleno o agarrando, manque sea fallo), verlos abrir prórrogas desesperadas y preferir a una terna de «bates quebrados» o «rodillas en tierra» antes que, a lo más granado de la lista, los deja totalmente desnudos ante el país.
Si así sucediera, y ojalá me equivoque, tendríamos que admitir que esos postulantes de lujo cumplieron su misión. Los obliga a quedar en medio de la calle con la hoja de parra zigzagueando por los aires.
Nos permitiría evaluar si la transición es un proceso que va lento pero seguro; o si, por el contrario, está congelado o va en franco retroceso.
Espero equivocarme de palmo a palmo. Deseo que los días santos sirvan para evitar que el demonio tiente a los responsables de tan importante decisión, permitiéndoles entrar honrosamente en la Historia y no caer a trompicones en la Historia.
Decía el Tigre de Carayaca, «se divierte más el perder jugando bien, que el ganar jugando mal». El 28J es un ejemplo. En todo caso, en esta partida, el país ya no aguanta un barajo más.

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